
El título de esta novela va de la mano cogido al escándalo que supuso en su época y el que sigue desencadenando en la actualidad.
Escrita por el Marqués de Sade, Justine no es sólo una novela erótica como se puede pensar. No es sólo una compilación de -a ojos de algunos- obscenidades o situaciones sexuales. Justine también se conforma de la justificación de estos actos, por lo que podría decirse que, a pesar de lo que parezca, pretende ser una especie de monólogo interior o autoconvencimiento de una situación, en cierto modo, depravada; un modo de presentar al lector las motivaciones para esos hechos y purgar, de alguna forma, todos esos pecados.
No deja de ser también una metáfora en sí misma, puesto que la protagonista se identifica con la virtud o con la candidez, y es el sistema, los libertinos y el vicio, los que la corrompen hasta los extremos más brutales.
Justine y su hermana Juliette son, en sí, antagonistas, mientras que Justine es la virtud más pura, Juliette es la depravación personificada. Juliette tiene éxito en su vida con un buen matrimonio -ya se sabe, aquella época...- mientras que Justine, a pesar de su obcecación, muere sin haber obtenido recompensa y muere de una forma absurda, pero el narrador concluye que, quizá, la recompensa esté en la otra vida.
La crítica a la sociedad y a la religión se hacen patente a lo largo de todo el relato y es en este punto donde radicó su éxito, al margen del morbo que pudiera producir en un colectivo de gente y un entorno tan conservador como el que le sirvió de cuna.
Leer relatos como este permite plantearse muchos puntos acerca de todo lo que nos rodea y constituye un interesante ejercicio de conocimiento. Yo os animo a que lo hagáis.


6 comentarios:
Justamente fue Justine la novela del Marques de Sade que leí hace no mucho tiempo. Produjo un impacto (y lo notas desde el prólogo-dedicatoria con el que inicia la trama). Es una novela escandalosa, arriezgada, y moderna (a pesar de tener sus años). Marca un péndulo difícil de coordinar, donde el sexo, la sangre, la lujuria, la noche, y el dolor, van de la mano en el espiral continuo que se desata a través de toda la novela.
La novela erótica es en sí un viaje a laas profundidades más extrañas de la mente. Es llegar a sitios que sólo neuróticos, como mi amigo Freud, se animaron a explorar. La teoría sexual, la lujuria desencadenada, el sexo explícito e insinuado... Todo tiene a veces un romance demasiado subliminal.
Personalmente me asombré al ver la cantidad de mujeres que fantasean con ser violadas. Esa idea fue un golpe bajo (respeto mucho a la mujer... estoy enamorado de su esencia). Sade marca el ritmo a ese espiral en esta novela fascinante, escasa de diálogos, y profundamente perturbadora.
Quizás se tratan de sus fantasías... quizás de sus temores... No lo sé. Lo que puedo asegurar es que Justine es un viaje sin retorno a la parte más retorcida y fascinante de la mente humana.
Un viaje del que podemos no sobrevivir.
Mis reverencias, como siempre gran articulo !!! :)
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a mí me deja, esto ser chungo xD
Ya arreglarse, poder dejar Yoda como hablar xD
Primero: Me gusta más la nueva plantilla :*
Segundo: Soy incapaz de leerme Justine en ebook. Me lo compraré en breve -.-
PD: El regalo no llegó. Se extravió? Lo recibiría otra fátima? xd
El regalo lo recibió una Fátima cualquiera en vez de la nuestra.
Todos somos Justine y Juliette al mismo tiempo, aunque los personajes se conduzcan por separado.
Será cuestión de apalear a la otra Fátima...y estoy de acuerdo con lo de Juliette y Justine, hay una dicotomía más que palpable, pero en unos se hace más patente una parte que otra. Es cuestión de averiguar, y las apariencias siempre engañan.
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