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31 de agosto de 2011

Pregúntale al polvo, John Fante


Uno de los ambientes más sórdidos que podemos imaginar si pensamos en los años treinta es el de la Gran Depresión.
Una época en la que todo dejaba de tener validez, después de la desmesurada bonanza de los felices años veinte y del final de la guerra; una época en la que tanto ricos como pobres -aunque obviamente siempre los más perjudicados son los que menos tienen, y no hay que irse tan atrás en el tiempo para darse cuenta de ello- acaban por perderlo todo y comienzan un periplo sin fin por las ciudades buscando la forma de sobrevivir.
John Fante, un autor que impresionó y condicionó la bibliografía del mismísimo y siempre excéntrico Charles Bukowski, nos trae, con todas sus cualidades, esta novela que supuso un hito en la literatura norteamericana de la época, por su innovador estilo y por tratar un tema tan doloroso para el orgullo patrio americano de una forma totalmente nueva y a la vez cercana para todos aquellos que se dejaron llevar, como yo, entre sus páginas.
Lo que más me gusta de Fante es la capacidad que tiene para expresar tanto lo bueno como lo malo y no avergonzarse de ello, es decir, lo políticamente incorrecto se queda a un lado -y no estamos hablando de tiempos actuales en los que la represión lectora aparentemente está apartada- para mostrar todo lo que hay que mostrar, sin ocultar el pequeño hilo que sobresale de la costura no se oculta para aparentar lo que no se es, y no hay nada más, sólo transparencia.
Y en esta obra no iba a ser menos, Arturo Bandini, una suerte de principiante en lo que al mundo del escritor se refiere, es uno más de tantos que al ver más allá del horizonte se decepciona, California, la tierra prometida, no lo es tanto, y allí, más que oportunidades, hay miseria y muerte. Los Ángeles ya no es el paraíso de otrora, el paraíso que él esperaba encontrar, y toda esta destrucción emocional le arrastra a una relación complicada con una camarera latinoamericana y a una espiral de debacle que no puede controlar.
Si Los Ángeles, a pesar de toda la miseria tiene una doble visión, la del rico que ya no lo es tanto pero sigue siendo pudiente y la del pobre que, como decía Steinbeck, al final de la escalera es el que más padece, Bandini parece ser una reducción a pequeña escala de la propia ciudad, con todos los antagonismos y todos los matices que ofrece.
Con tintes de autobiografía, encontramos una novela desgarradora y dual, de opuestos a través de todas sus páginas.

6 que opina(n) acerca de este libro.:

Teresa dijo...

Muchas gracias por la reseña! Aún no he leído nada de Fante, pero la verdad es que me apetece. No sé por qué libro decantarme. ¿Me haces alguna sugerencia?
También tengo un blog con reseñas sobre libros y pelis (aunque he empezado hace poco). Pásate si te apetece.
Besos

Zamarat dijo...

No lo conocía, así que me lo apunto. Aish! ¿sabes? Tampoco he leído nada de Bukovski...

Shorby dijo...

Pues la verdad es que no lo conocía, y no me llamaba especialmente, visto así por encima... pero según te he ido leyendo, me pica el gusanillo =)

Buenísima reseña, me ha gustado mucho =)

Besotes

Tatty dijo...

No conocía este libro pero la reseña me ha parecido muy interesante, sobre todo por la época en la que se sitúa en la Gran Depresión, lo que he leído hasta ahora de ese periodo me ha gustado mucho
un beso!

AM Editorial dijo...

Me ha gustado eso que has dicho de "la represión lectora aparentemente está apartada".


La verdad es que lo que se nos vende de aquella tierra siempre ha sido en exceso fantástico, no por estupendo, sino por mítico. Cuando, en realidad, ha sido un lugar muy duro, hostil, extremo, donde la barbarie -entendida en todo el amplio sentido que pueda abarcar esta palabra- ha estado y sigue estando a flor de piel.

Buena recomendación, gracias!

Un abrazo.

PD. Lo del premio... ya lo sabía, pero me apetecía decir allí cuánto me gusta este espacio. ¿Algún problema, chavalina o qué?

Manjo ExLibris dijo...

Es muy interesante por cómo lo afronta y cómo consigue implicar al lector en la propia historia. Espero que os guste.
Un abrazo.