
Si hoy os lo traigo es un poco por cumplir una suerte de promesa que adquirí cuando publiqué «El médico» de Noah Gordon.
En los comentarios, unas lectoras asiduas -gracias, chicas- me comentaron este libro, me hablaron de sus bondades y no pude resistirme, prometí que iría a la biblioteca a buscarlo -ya que no lo tengo- y que haría una reseña para añadirlo aquí a la humilde biblioteca tanto para bien como para mal.
Y menos mal que les hice caso.
En un principio reconozco que me costó abordarlo, porque cometí el pequeño error -bajo mi opinión- de leer la contraportada del libro. Centrándose como se centra en la enología y en la viticultura, pensé que iba a encontrarme un alegato a favor de la consumición del vino, de la que no tengo nada en contra, pero yo soy una abstemia redomada, por obligación y por convencimiento. Sin embargo, me decidí a sumergirme en sus páginas y qué equivocada estaba.
Aparte de estos temas, que parecen ser las pinceladas sobre las que se sustenta la historia, encontramos otros mucho más trascendentales y mucho más del estilo de Noah Gordon, con una especie de clichés muy propios que evocan momentos felices de otras de sus novelas.
Josep Álvarez es un joven que tiene que huir a Francia por motivos políticos, por un complot en el que no ha participado voluntariamente y del que tiene que pagar las consecuencias. Allí descubre de mano de un francés en el histórico Languedoc el arte del vino y su elaboración, y tiene algo así como una revelación que, a la muerte de su padre y pese al evidente peligro que puede correr regresando a un país donde sería represaliado, le lleva a tomar las riendas de la bodega familiar para conseguir de ellas el mejor caldo que pueda obtener poniendo en práctica los conocimientos que ha adquirido durante el exilio, algo que le costará sudor y sangre por las dificultades con las que se encuentra debido al dinero y al terreno y que se convertirá progresivamente en su obsesión.
Con esta base y con el trasfondo de la zona donde se desarrolla, su bodega y Santa Eulàlia, y sus habitantes, se desarrolla esta historia que, a decir verdad, me resultó muy interesante. Aparte de lo que a simple vista vemos, Gordon nos introduce, por decirlo de alguna manera, en la historia del momento, una época convulsa y difícil que no hacía la vida más llevadera, y eso, a mis ojos, la hace ganar muchos puntos.
Chicas, lo prometido es deuda.






















4 que opina(n) acerca de este libro.:
Cuando lo publicaron me llamó la atención el tema de la enología, pero hasta ahora no había leído ninguna reseña sobre este libro. Gracias por compartirlo. Haré como tú y me pasaré por la biblioteca.
Abrazo!
Es uno de los libros que tengo en mi estantería, me gusta mucho este autor y este libro lo compré solo porque era de él y bueno, el tema de las bodegas y viñedos también me llamaba, al principio me costó un poco meterme en la historia pero después me gustó muchisimo
un beso!
Me pareció una historia sencilla y de lectura ágil. Eché de menos que la trama fuese un poco más complicada. Pero aún así es de esos libros que te dejan bien.
Un abrazo
Fue raro. Aunque ya me voy librando de mis reticencias y demás...pues eso, es inevitable no tenerlas, pero la verdad es que me encantó, y de hecho me llevé una alegría cuando mi madre me dijo que lo tenía, así que podré leerlo cuantas veces quiera sin tener que estar pendiente de plazos de biblioteca y demás.
Como bien dice Blanca, es uno de esos libros que te dejan bien.
¡Un abrazo!
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