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10 de octubre de 2011

El cliente, John Grisham


A pesar de ser un autor claramente conocido y vendedor de bestsellers a, permitidme la expresión, punta pala, la verdad es que no había leído nada de John Grisham hasta que llegó este libro a mis manos en forma digitalizada.
Estaba buscando sugerencias. Aunque tengo cientos de libros, mi madre solía decir que como entrara un libro más, tendríamos que salir nosotros de casa para que cupieran, pero creo que ya los he leído todos. Así que decidí limitarlo a los parámetros que me suelen satisfacer, cierto suspense, tintes de novela negra, un tanto policíaco...y di con este autor que, la verdad, no creí que me fuese a llenar del todo. Si habéis leído alguna de las entradas al respecto, sabréis que tengo una relación de cierto amor-odio con los bestsellers. Pero, aun así, me atreví a dejarme llevar por las páginas, y creo que acerté, a pesar de que el hilado, o tal vez la traducción, a veces se va aquí o allá y desconcierta un poco.
La historia es bastante oscura, justo lo que necesito en estos días.
Dos hermanos, niños, de un estrato bastante marginal, presencian el suicidio de un importante abogado de la mafia que, antes de morir, decide en un acto meramente catártico, y bastante grotesco teniendo en cuenta que se confiesa delante de unos niños -casi- inocentes (bastante personal esta aseveración, conste, lo del casi y lo de lo grotesco), detallar los tejemanejes de un secreto que afecta a las más altas cúpulas del gobierno de los Estados Unidos, relacionado con el asesinato de un senador que aspiraba a ser gobernador del estado. Mientras tanto, el hermano que "sólo" ha visto el suicidio, acaba en una institución mental debido al trauma que le causa.
A partir de ahí comienzan las conspiraciones, y no sé cuál de las dos es la peor, si la del FBI, que obviamente pretende que el niño dé los detalles de la confesión del abogado suicida para poder apresar al matón que acabó con la vida del senador, o la de la propia mafia que intenta evitar que el niño «cante», y aparece la mano protectora de Reggie, la abogada que, desesperadamente, luchará por salvar al chico y a su familia, proveyéndoles de una seguridad que se vio perdida en el momento en que se convirtió en depositario de la trama de corrupción que funciona como eje de la novela.
La premisa de la que parte es buena, me gusta, de hecho, pero siento que le falta algo. Es casi como si de un guión o de un libreto se hubiera forzado el asunto para desarrollarlo y convertirlo en una novela. A pesar de todo, creo que el trasfondo suple con creces ese pequeño detalle que, quizá, sólo se deba al puntillismo extremo del que, me temo, adolezco.
Yo, la próxima vez, probaré a leerlo en el idioma original, quizá encuentre la chispa que creo que necesita la versión española para poder tenerlo entre aquellos que, como los de Pendergast, no puedo dejar de hojear.

4 que opina(n) acerca de este libro.:

Amparo Kreysa dijo...

Como siempre,no puedo estar más de acuerdo con tu comentario. Creo que el tema daba para hacer mucho más.
No puedo evitar pensar que los autores de "best-sellers" pretende, simplemente, lo que el nombre indica: Vender mucho, aunque ello implique dejar la historia "a medias".

Alejandro dijo...

Yo esta no la he leído, leí "El socio" y la verdad es que me dejó ese sabor de podía haber dado un poco más de sí. No sé si es cosa de autores de best-sellers (soy adicto a Stephen King) pero algunos de ellos son malos malos. Vi la peli de El cliente y la verdad es que creo que este tipo de novelas están hechas para pasarlas al cine y forrarse.

Un abrazo.

Manjo ExLibris dijo...

Hay de todo. Mi personaje favorito de literatura actual viene de una serie de bestsellers que no cambiaría por nada del mundo y, de hecho, estoy ansiosa porque salga la undécima entrega y poder tenerla en mis manos, pero sí, coincido en lo de la película. El libro es un querer y no poder, no lo puedo poner en infumables porque no lo es, básicamente, pero creo que si se hubiera hecho directamente y se hubiera omitido el proceso de libro, habría repercutido menos en la visión que, por lo menos yo, tengo de la película.
Un besazo para los dos.

AM Editorial dijo...

El libro no lo he leído... no he leído ninguno de este señor. Y eso que durante veranos eternos tenía a mi alcance varios títulos suyos en versión original. No me llamaba, no sé por qué.

La película sí que la vi... y lo pasé mal. Qué angustia... y no se me olvidará nunca la escena en la que rompe la bolsa de basura. Ufff... Ni la satisfacción cuando Susan Sarandon y el chaval les hacen todo el truco en la sala de reuniones.

Sobre esa sensación de la que hablas... pueda ser porque, la mayoría de las veces, estos libros están escritos siguiendo un guión, como si fuera una receta. Y eso les resta entidad propia.

Vamos... es una idea que he tenido en otros casos. En este, no lo sé.

Un abrazo!