RSS

23 de noviembre de 2011

Ritos iguales, Terry Pratchett


Y pasamos de la literatura fantástica seriota, aunque tenga pinceladas de humor en algunos pasajes, a los deliciosos golpes de gracia de mi queridísimo Terry Pratchett y su Mundodisco, al que descubrí tarde pero que, por suerte, descubrí.
Hoy doy inicio al arco argumental de Las Brujas con Ritos iguales.
En las lejanas Montañas del Carnero, una misteriosa figura que posteriormente se descubre como mago aparece. Va buscando a su sucesor, a quien entregará su báculo como corresponde a la tradición. Este sucesor es el octavo hijo de un octavo hijo -¿recordáis que el número más poderoso en la magia de Mundodisco era el ocho?- y resulta ser el bebé a punto de nacer de un herrero, que, de hecho, nace mientras el mago está en su casa. Y el bebé es una niña, algo nunca visto en la magia. En Mundodisco, la magia es para los hombres y la brujería para las mujeres.
Eskarina, la niña maga, es entregada a la bruja local, Yaya Ceravieja -un personaje absolutamente adorable y fantástico, que da unas lecciones fabulosas que incluso me han servido para replantearme en muchas ocasiones el mundo fuera de los libros- , que la va formando en los quehaceres de la brujería convencida de que aunque la niña desde luego tenga dones, la magia es algo completamente distinto que no le corresponde. Pero poco a poco sus indudables poderes de maga se manifiestan, y no le queda más remedio que llevarla a la Universidad Invisible para que la acepten y pueda formarse como lo que es, como lo que fue elegida por el mago y por el cayado incluso antes de su nacimiento, porque su poder descontrolado puede afectar a la estabilidad de la mismísima Gran A 'Tuin.
Resulta obvio que aparte del humor y del buen hacer al que nos tiene acostumbrados, también se «moja» en determinados temas que pueden extrapolarse a la realidad. La trama es rompedora respecto de la tradición del propio Mundodisco, es decir, Eskarina, o Esk, se erige un poco en abanderada, sin pretenderlo tal vez, porque no se le revela su propósito hasta que ya satisfecho casi su educación brujeril, de las reformas y de la adaptación a los tiempos actuales, haciendo que la Universidad Invisible la acepte como lo que es a pesar de su género. Es divertido ver la diferencia de caracteres de los personajes desde el principio hasta el final, y es mucho más evidente en la persona de Yaya Ceravieja. Al principio ella es la primera que se opone a los designios del mago, que escoge a Esk como sucesora, digna heredera por ser la octava hija de un octavo hijo, pero luego es, igualmente, la primera que decide luchar por los derechos de la niña, y la que hace frente de una forma bastante dura, todo hay que decirlo, a los rancios magos de la Universidad y a unas leyes que ellos mismos hacen y deshacen a su antojo en su propio beneficio.
A mí me dejó con muy buen sabor de boca, y no sólo por eso.
Como digo, a pesar del humor con que Pratchett trata estos temas y la propia ficción, entre líneas podemos encontrar pensamientos preclaros que encienden la bombillita de la inspiración.

3 que opina(n) acerca de este libro.:

Shorby dijo...

Ya sólo el título es una "crítica" =)
El personaje de Yaya Ceravieja es de los mejores que tiene este hombre.
Un libro muy ameno, que se lee casi sin darse uno cuenta.
(Es de mis autores favoritos, qué voy a decir jejej)

Besotes

Zamarat dijo...

No me llama demasiado la atención la literatura fantástica... Me conformaré con haber leído tu reseña, pues no creo que me anime con el libro.
Abrazo!

Manjo ExLibris dijo...

Yaya Ceravieja creo que es la mejor de todo. Bueno, siempre dudo entre ella y Cohen el Bárbaro, pero es que es TAN difícil elegir...
De todas formas, Zamarat, para tus alumnos les puede servir, para engancharlos a la lectura. Por cierto, ¿encontraste Kamla?
Un abrazo.