
Si el otro día os hablaba de uno de los personajes masculinos que despiertan mis pasiones literarias, hoy os traigo otra novela maravillosa cuyo protagonista suele revolucionar las hormonas de la más calmada. ¿Quién no soñó con Heathcliff y su rudeza con mil historias que harían sonrojar a la moral de la época en la que se escribió y muy probablemente incluso a la nuestra?
Emily Brontë nos trae bajo el auspicio de su pluma la historia de amor prohibido entre Catherine Earnshow y Heathcliff, una relación que roza lo incestuoso, ya que es su hermano adoptivo, y nos hace un fabuloso retrato de la época, en la que el deber se anteponía al querer y, desde luego, se dedica a romper todos esos deberes con la innovación estructural de la novela y con los pasajes de la misma.
Para empezar uno de los personajes principales, Heathcliff, es un pilluelo, un pícaro, digamos, y aunque es adoptado por una familia perfecta en lo que a la rígida sociedad victoriana se refiere, "osa" contravenir los estándares de su clase y traiciona, siempre teniendo en mente esos cánones, la bondad de esta familia al acogerse enamorándose, contra lo que se espera, de Cathy, abocándola al fracaso de no poder establecer una vida acorde con su nivel socioeconómico, principalmente porque aunque la guíen a través de ese statu quo pretendido, nunca aceptará su destino.
A mí me resulta interesante no sólo por la historia, que me gusta hasta el punto de que hace un tiempo llegué a la conclusión de que si alguna vez tenía casa propia con jardín y esas cosas acabaría llamándola como el libro, a pesar de que suene cursi y demás, sino porque recurre al flashback.
Tengamos en cuenta que, a pesar de obviamente ser una sociedad relativamente culturizada en las clases altas y tal vez las medias, no es un recurso fácil en el sentido de que abre muchos cabos sueltos que luego hay que recoger para dar coherencia y sentido a la novela. No sólo demuestra la valía de la escritora, sino que también nos enseña, o nos hace intuir al menos, el público al que iba dirigido, instruido, femenino principalmente -se empezaban a superar barreras, pero, seamos sinceros, en esa época era muy selecto el grupo de mujeres que podía acceder a la cultura-, y, sobre todo, deseoso de cambios, de libertad reflejada en el propio Heathcliff con su rudeza y el exotismo que destila. Más de una seguramente desearía que sus aburridos maridos fuesen un poco como él, aunque acabaran destruyéndolas con la fuerza arrolladora de la pasión, y no se limitaran a acudir a sus habitaciones para continuar la familia que se había erigido en la mayoría de los casos después de un matrimonio de conveniencia.
Huelga decir que, al haber sido una novela tan famosa a lo largo del tiempo, se han hecho innumerables versiones de la obra, tanto cinematográficas como en lo que a series se refiere, pero yo, personalmente, me quedo con la del 92.






















3 que opina(n) acerca de este libro.:
Me encanta, es una de mis novelas favoritas =)
Me gustó mucho la ambientación y los personajes con tanta personalidad. Me sobra un poco el final rosa, pero bueno =)
Besotess
Mmmm... como dices, una estructura original para la época, que no resulta en ningún momento incoherente. Y, además, el uso que hace de ella para administrar la información y así crear intriga es muy bueno.
Unos personajes con una profundidad psicológica que no me canso de analizar. Y estos, a su vez, atados a una sociedad que los marca irremediablemente, y de ahí surge la soterrada crítica social.
¿Qué decir...? Pues que, antes o después, éste y el de la siguiente hermana caerán en el blog, por más que intente resistirme.
Un abrazo!
Yo creo que el final rosa...bueno, acababa necesitándolo, no sólo porque lo hubiera pedido a gritos el público y en la mayoría de casos se le intenta contentar, sino porque la propia novela pedía que triunfara el amor. No sé explicarlo, pero otro, a mí por lo menos, no me hubiera cabido.
Estoy deseando que caiga, a ver qué opinas tú del libro.
¡Abrazos!
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