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16 de febrero de 2012

El emblema del traidor, Juan Gómez-Jurado


Puede que la pasión casi obsesiva que dedico a las cosas que me gustan -cuando me dejan tiempo, para mi desgracia- pueda considerarse una suerte de parafilia extraña, aunque, está claro, sin ese componente sexual que lleva inherente.
Una de esas cosas es un hecho en una época específica, la Segunda Guerra Mundial, y Juan Gómez-Jurado ha llegado a la parte parafílica y literaria de mi corazoncito con esta fantástica novela.
Da comienzo con una anécdota. En 1940, en plena tormenta, el capitán González rescata a unos náufragos alemanes, cuyo jefe le regala, como muestra de agradecimiento, un emblema de oro, que será la puerta que abra el pasado para llevarnos a la Alemania previa al dislate nazi.
Es en esta época donde aparece Paul, un chiquito huérfano de padre que vive -o sobrevive- sirviendo junto con su madre en casa de unos barones, que son sus tíos. Todo cambia para él en el momento en que se da una fiesta en esa casa. Aparece otro personaje, Alys, una chica judía, avanzada para su tiempo de mojigatería y reclusión femenina, y más aún con la que se avecinaba, con la que su tío quiere casar a su primo, antagonista de Paul, depositario de rencor, envidia y crueldad, y de la que el pobre Paul se enamora, mientras que su otro primo le confiesa que su padre no murió en combate, sino asesinado, y encima en la misma casa en la que ahora sirve. Y ahí es donde empieza, para mí, lo bueno.
Ahora, tras la sorpresa inicial de la revelación, se erige en una especie de Hamlet que busca la retribución justa por la muerte, asesinato ahora, de su padre.
Me ha producido algo que, últimamente, sólo me ha pasado con otro libro, uno que os traeré próximamente y que no me pasaba, aunque me hayan gustado, desde «El eterno olvido», la necesidad de terminarlo de un tirón, de conocer los últimos estertores de los personajes hechos páginas. Y os aseguro que en plena época de exámenes trasnochar no era precisamente una de mis ideas, pero no pude evitarlo, tuve que terminarlo de madrugada, y ahora que dormí un poco os traigo mis impresiones.
Es muy agradable poder disfrutar de novela actual de calidad, y encima patria.
Seguramente me dejo en el tintero a muchos válidos y con mi aseveración quizá lo limito un poco, pero es difícil de encontrar, por lo menos, para mi gusto, algo que no se repita hasta la saciedad, que aporte algo de variedad, aun cuando se adecúe a unos cánones que, de primeras, pueda relegarlos.

2 que opina(n) acerca de este libro.:

Miguel dijo...

Hola! He terminado de leérmelo, después de que me lo recomendaras... y en esta ocasión he de decir que me ha parecido un libro más bien flojo.
Los dos " de Dios" me gustaron más.

La historia de amor me ha parecido muy tópica, además de poco creíble; los malos son muy malos y los buenos son muy buenos, todo son estereotipos de cara a la galería. La historia se desgrana de una forma demasiado acelerada, sin tiempo a respirar o a explicar de forma convincente algunas de las actitudes de los personajes.

Se deja leer y entretiene, que no es poco, pero esperaba más del autor. Creo que tiene talento para más.

Manjo ExLibris dijo...

¡Hola! Qué alegría verte por aquí.
Creo que es porque la segunda guerra mundial ya es un tema exhausto, está en tantas representaciones artísticas, tan calado...que quizá, inconscientemente, pues llega un momento en el que se produce un poco de rechazo, pero sí coincido contigo en que la historia va muy rápido y que quizá se podría haber extendido en los detalles. No sé, yo a los buenos no les veo tan buenos, pero será que lo leí en un momento en que estaba de mala leche y no me fiaba de nadie, ni siquiera de un personaje de ficción, rara que es una XD
Aunque el tema «de Dios», como lo llamas, ha sido sobreexplotado, sobre todo en según qué años, aún le queda mucho por extraer, por lo menos eso creo. A ver qué nos trae para la próxima.
Por cierto, AAAAAAAH, VUELVE AL SWTOR Y DEJA EL HORROR DEL WOOOOOOOOW!!!
Abrazos xD