Reconozco que no es muy ortodoxo comenzar una entrada a las seis y media de la mañana (hora española) y, quizá menos, ilustrarla con una imagen del autor al que hoy pretendo «honrar» a mi manera, pero lo que hoy os traigo no es un libro completo -yo lo he sacado de una Antología Poética de Alianza Editorial, pero quién sabe-, es el poema, que creo que es uno de los más hermosos que se ha escrito, y eso que yo no soy mucho de poemas. De madrugada y tras haber estado pensando bastante rato oyendo aullar al viento llegué a la conclusión de que soy muy poco original en momentos de bajón emocional, puesto que, en ellos, mi imaginación, previendo el mal estado que se avecina, coge sus maletas y decide tomarse un respiro, como contrapartida, es la música de Ismael Serrano la que suele acompañarme cuando estoy así, y es precisamente que este viento me trajo al oído las palabras de una de sus canciones, una de mis favoritas, «Prende la luz», que viene a decir en un momento "Si llegaremos a Ítaca, quizá sea lo de menos...", y fue en este instante donde la iluminación bibliófila encendió una chispita y dijo: eh, Cavafis, recuerda a Cavafis, ahora más conocido -creo que tristemente- por el anuncio de un coche más que por sus obras, no debería estar olvidado. Este griego constituye el mayor exponente de la literatura griega moderna, que Homero me perdone, y tiene mucho atípico en tanto que los temas que trata en su época no son los normales. Es decir, no era simplemente un borrego más, sino que, en su diferencia, trataba de innovar. Es uno de los referentes de la poesía de la experiencia, de la que luego se empaparían poetas españoles de la talla de mi amado Luis Cernuda, además de contar con referencias históricas, tal vez olvidadas, que dotan a sus poemas de un aire exótico y heróico, como reflejo vivo de vidas muertas, como un rapsoda clásico anclado a lo moderno. Esta gesta moderna comienza precisamente con esta estrofa:
Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los lestrigones ni a los cíclopes ni al colérico Poseidón, seres tales jamás hallarás en tu camino, si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. Ni a los lestrigones ni a los cíclopes ni al salvaje Poseidón encontrarás, si no los llevas dentro de tu alma, si no los yergue tu alma ante ti.
Revelador, ¿eh? A veces nuestra Ítaca puede ser cualquier pequeño objetivo marcado, no la gesta más rimbombante. Esta vez, mi Ítaca, ha sido volver a escribir, mejor o peor, pero balsámico y liberador en cualquiera de los casos. Esta vez no hay Poseidones que interrumpan el camino. La canción inspiradora, aquí.
Hoy no es un gran día, de hecho hasta me costó decidirme por lo que comentar y empezar este mes, y, aprovechando esta vena entre agresiva, reivindicativa y curiosa que me dio, decidí comenzar continuando el final de mes, es decir, seguir con la novela erótica, con una vuelta de tuerca más. Aunque...he de reconocer que, de no ser por H, tal vez seguiría pensando sobre qué escribir, así que...gracias, pequeña. Me resulta imposible pensar que alguien no haya oído hablar de ella. De hecho, me resulta imposible que al menos no se haya escapado un susurro en vuestro entorno que no hiciese referencia a ella o algún comentario, dado su alcance. Y digo esto porque fue precisamente esta historia y no otra la que marcó en cierto modo el nacimiento del BDSM moderno, que ya había apuntado, como no podía ser de otro modo, el Marqués de Sade con su bendita Justine, entre otros grandes perversos y literatos. «La Historia de O» narra la realidad de Odile y su desempeño, todo lo que hace por amor,y es que es por amor que se deja encerrar sufriendo las mayores vejaciones y humillaciones, incluso se deja regalar, y adopta una nueva vestimenta en un proceso de deshumanización tremendo y salvaje. Precisamente ese concepto y ese proceso de deshumanización comienza desde el momento en que pierde su nombre para responder sólo a una letra. Esta deliciosa y perversa obra de Dominique Aury, bajo el pseudónimo de Pauline Réage, os hará disfrutar. Por lo menos, tener ganas de descubrir, de no temer. Lo dejo a vuestro criterio, mis pequeños curiosos.
«Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde delpaladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.» ¿Quién puede resistirse a un comienzo así? En mi contra, tengo que decir que lo primero que me fascinó fue la portada -a pesar de que es una adaptación de la de la película, por eso de darle más fama al libro, atraer al cinéfilo a la literatura, al origen, a la madre primigenia- y, reconozco, que va que ni pintado en el sentido de que la inocencia de la piruleta, la despreocupación de las gafas y la sensualidad de la pose ofrecen un tácito aperitivo para lo que encontraremos dentro de sus páginas, maravilla literaria en estado puro. Esta novela de Vladimir Nabokov pretende narrar o justificar la historia del profesor Humbert, que deja la vieja Europa por los Estados Unidos en una suerte de sueño americano y, una vez allí, alquila una habitación en la casa de la viuda Charlotte Haze, desconociendo que ese será el principio o el fin de su cordura y su futuro. La hija de Charlotte, Dolores, llamada Lo o Lolita, es una niña-adolescente que le hace enamorar y obsesionar hasta tal punto que, aun habiéndose casado con su madre, en su diario refleja la realidad de sus sentimientos. Horrorizada, la madre huye y es atropellada, quedando la joven Lolita a cargo del profesor Humbert, que, con el tiempo, recorre Estados Unidos de motel en motel manteniendo, incluso, relaciones sexuales con la joven, que le abandonará por otro hombre... Esta novela me suena a predestinación o castigo moral por los «males» cometidos, al menos en su final, una suerte de justicia cuasi divina que con su acción mantiene el statu quo antes derrumbado. La idealización juega también un papel importante, la Lolita que nos presentan los desvaríos amorosos del profesor no es la real, es decir, es una niña en desarrollo y en una edad fatal, por tanto, es capaz de sacar de quicio a aquel que la rodea dentro de la normalidad. Pero Humbert la ama. Creo que, teniendo en cuenta el erotismo y la posible intención moralizadora, pesa más la segunda, velada entre tintes que se nos presentan atrayentes, tácita entre llamadas de atención no sutiles. ¿Qué tal leerla una tarde de lluvia? Os gustará.
Debo reconocer que estoy decepcionada. Decepcionada porque no entiendo la causa de que se premien novelas como esta. Más de una vez ha quedado patente que la literatura facilona no me desagrada, al contrario, hasta a veces me ha capturado, pero esta mezcla de «consparanoia» -léase como paranoia de la conspiración-, el refrito de temas extenuados y usados hasta la saciedad y un modelo de escritura que, además de ser poco original, recurre a topicazos innecesarios para una buena novela, me ha frustrado. Y es que esta es la primera crítica mala que hago de un libro que he leído desde que comencé el blog en marzo de este mismo año. Me apena que sea precisamente un autor español el blanco de mi enfado, pero es que no merece otra cosa que no sea una destrucción dolorosa. Bien es cierto que tiene momentos de lucidez, pero son tan breves y extraños a lo largo de las 537 páginas que más que leerse se atragantan, que desaparecen bajo el fulgurante brillo de su patetismo novelesco. El libro parece ser una apología de regímenes trasnochados más que un entretenimiento, y no queda ni a la altura de la última novela policiaca de literatura facilona. Mi disgusto queda patente en estas líneas, y aunque es posible pasar el rato con sus letras, sinceramente, más valdría que perdáis vuestro tiempo en ver las telarañas de la pared. Tan poco me ha gustado que ni etiquetas voy a ponerle. Si a alguien le ha parecido bueno, o le ha gustado, o algo por el estilo, se admiten críticas, sugerencias y explicaciones, porque yo no lo entiendo.
Empecé a estudiar hace no mucho, puesto que las clases acaban de comenzar prácticamente, y, en las primeras páginas, había una referencia a la literatura italiana y, cómo no, a este maravilloso libro de Dante Alighieri, que bien podría considerarse como padre y parte ineludible de gran parte, si no toda, de la literatura posterior y universal. Constituida como un poema teológico y simbológico, y hago referencia a la simbología por la afluencia del número tres durante toda la obra, escrita en tercetos, hay tres personajes principales, el propio Dante, su amada Beatriz, muerta, a la que va a buscar, y Virgilio el poeta, está dividida en tres partes -Infierno, Purgatorio y Cielo- y cada una de ellas, excepto la primera, está dividida en treinta y tres cantos, que podría bien referirse a la esencia trina del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo -hay que tener en cuenta la religiosidad de la época- con la que volvemos a la teología mencionada, es un recorrido expurgatorio y preludio de lo que vendrá posteriormente en la literatura influida por grandes como él mismo o Petrarca. Es una obra densa y profundamente reveladora en tanto que las relaciones extendidas a lo largo de ella son una muestra de una realidad dolorosa que bien podría equipararse a la búsqueda de Eurídice en el Hades por parte de Orfeo. Es un camino, además, de expiación de culpas terrenales que atormentan al poeta que, usando un símil de la obra, se encuentra en un profundo bosque del que debe salir. Los sentimientos preludian la época literaria posterior que, aunque no abandona del todo lo relacionado con Dios, empieza a dejar de ser el centro para erigir lo humano como fuente y origen de toda motivación. Se han hecho, por supuesto, infinitas versiones, pero me quedo con la que hizo el historietista español Jan en clave de humor. Para quienes conozcáis más o menos su obra, es el creador del superhéroe español por excelencia, Superlópez, y es en su cómic «El Infierno» donde los círculos y la influencia de Dante quedan más que patentes. Si me gusta Superlópez y los cómics que le tratan es porque no sólo son ideas propias, que también, sino que usa elementos literarios para, a mi parecer, acercarlos al público joven y no tan joven, como por ejemplo este cómic que menciono o bien «Al centro de la tierra», donde se hace una referencia tácita pero explícita a Julio Verne y su novela o incluso usa la historia en otros como «El patio de tu casa es particular», donde traslada la acción a la España de las guerras carlistas. En definitiva, si estáis metafísicos-paranoicos (lo de paranoicos es opcional) creo que es un buen momento para «atacar» la Divina Comedia, os gustará.
Para quienes más o menos hayan seguido la literatura de Anne Rice, quizá vean extraño que haya comenzado precisamente por la octava entrega de Las Crónicas Vampíricas. Su explicación radica en que, junto con Armand, Marius es mi personaje favorito, más incluso que Louis o Lestat. En Sangre y Oro encontramos la historia del vampiro Marius, quien en su vida humana fue ciudadano romano, por lo que es un milenario. Es cuando los recuerdos le asaltan de forma dolorosa y se siente como en un asedio que Marius relata su historia, un recorrido a lo largo de grandes épocas y momentos que, a pesar del dolor producido, no dejan de ser dignos de ser recordados. Así, en su periplo histórico descubrimos que es convertido por un druida, que huye a Constantinopla en su apogeo y allí conoce a su inolvidable Eudoxia, que su amor por Pandora es inolvidable, y que después, refugiado en su mansión veneciana -donde más tarde acogerá a Armand y a otros jóvenes con talento- vivirá en el Renacimiento italiano, hechos que configurarán su forma de ser solitaria, puesto que la inmortalidad ya le fue otorgada. Nostalgia, folclore y ficción van de la mano en esta fabulosa novela en la que se expanden pequeños detalles y se aumenta la leyenda comenzada con «Entrevista con el vampiro». Poco a poco las situaciones aparentemente deshiladas quedan unidas bajo la mano de Marius, protector de los reyes vampíricos. Es de los mejores libros de Anne Rice, de hecho, fue el que más me gustó junto con «El vampiro Armand», antes mencionado, y «Merrick», donde Las brujas de Mayfair -que, para mí, su máximo exponente es «La hora de las brujas», - y las Crónicas Vampíricas se unen en perfecta armonía. Vigilad las ventanas por las noches, nunca se sabe si Marius puede estar esperando.
Bienvenidos a mi humilde biblioteca, donde haré repaso de mis libros favoritos.
El porqué de este lugar
Este blog comenzó a principios de marzo de 2009 pretendiendo ser un lugar de fomento de la lectura, que tan olvidada se encuentra en muchos casos. Aquí hago, como me gusta llamarla, pseudocrítica literaria amateur. Comento los libros que más me han llamado la atención de entre todos los que me he leído, y son muchos. Sólo soy una filóloga en formación, en proceso. Estoy en el tercer curso de mi carrera y poco a poco tiraremos para sacarla, no será por falta de empeño. Yo, como afirma la bienvenida, siempre pensé que el paraíso sería una especie de biblioteca. Soy una bibliófila empedernida, y después de algunas personas y alguna mascota, los libros son lo más importante de mi vida. Con estas recomendaciones, que puede que no sean las mejores del mundo, son mías al fin y al cabo, espero evolucionar poco a poco en mi forma de expresar lo que me inspiran estos libros y en la calidad de las pseudocríticas que hago, mi intención es transmitir mi profundo amor por los libros y la literatura. Si con alguna de mis notas, como me gusta llamarlas, os pica la curiosidad y consigo que tengáis ese libro entre las manos y lo disfrutéis, puedo darme por satisfecha. Sin más, bienvenidos a mi humilde biblioteca.