2 de noviembre de 2009

Historia de O, Pauline Réage (Dominique Aury)


Hoy no es un gran día, de hecho hasta me costó decidirme por lo que comentar y empezar este mes, y, aprovechando esta vena entre agresiva, reivindicativa y curiosa que me dio, decidí comenzar continuando el final de mes, es decir, seguir con la novela erótica, con una vuelta de tuerca más. Aunque...he de reconocer que, de no ser por H, tal vez seguiría pensando sobre qué escribir, así que...gracias, pequeña.
Me resulta imposible pensar que alguien no haya oído hablar de ella. De hecho, me resulta imposible que al menos no se haya escapado un susurro en vuestro entorno que no hiciese referencia a ella o algún comentario, dado su alcance. Y digo esto porque fue precisamente esta historia y no otra la que marcó en cierto modo el nacimiento del BDSM moderno, que ya había apuntado, como no podía ser de otro modo, el Marqués de Sade con su bendita Justine, entre otros grandes perversos y literatos.
«La Historia de O» narra la realidad de Odile y su desempeño, todo lo que hace por amor,y es que es por amor que se deja encerrar sufriendo las mayores vejaciones y humillaciones, incluso se deja regalar, y adopta una nueva vestimenta en un proceso de deshumanización tremendo y salvaje. Precisamente ese concepto y ese proceso de deshumanización comienza desde el momento en que pierde su nombre para responder sólo a una letra.
Esta deliciosa y perversa obra de Dominique Aury, bajo el pseudónimo de Pauline Réage, os hará disfrutar. Por lo menos, tener ganas de descubrir, de no temer. Lo dejo a vuestro criterio, mis pequeños curiosos.

28 de octubre de 2009

Lolita, Vladimir Nabokov


«Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.»
¿Quién puede resistirse a un comienzo así?
En mi contra, tengo que decir que lo primero que me fascinó fue la portada -a pesar de que es una adaptación de la de la película, por eso de darle más fama al libro, atraer al cinéfilo a la literatura, al origen, a la madre primigenia- y, reconozco, que va que ni pintado en el sentido de que la inocencia de la piruleta, la despreocupación de las gafas y la sensualidad de la pose ofrecen un tácito aperitivo para lo que encontraremos dentro de sus páginas, maravilla literaria en estado puro.
Esta novela de Vladimir Nabokov pretende narrar o justificar la historia del profesor Humbert, que deja la vieja Europa por los Estados Unidos en una suerte de sueño americano y, una vez allí, alquila una habitación en la casa de la viuda Charlotte Haze, desconociendo que ese será el principio o el fin de su cordura y su futuro. La hija de Charlotte, Dolores, llamada Lo o Lolita, es una niña-adolescente que le hace enamorar y obsesionar hasta tal punto que, aun habiéndose casado con su madre, en su diario refleja la realidad de sus sentimientos. Horrorizada, la madre huye y es atropellada, quedando la joven Lolita a cargo del profesor Humbert, que, con el tiempo, recorre Estados Unidos de motel en motel manteniendo, incluso, relaciones sexuales con la joven, que le abandonará por otro hombre...
Esta novela me suena a predestinación o castigo moral por los «males» cometidos, al menos en su final, una suerte de justicia cuasi divina que con su acción mantiene el statu quo antes derrumbado. La idealización juega también un papel importante, la Lolita que nos presentan los desvaríos amorosos del profesor no es la real, es decir, es una niña en desarrollo y en una edad fatal, por tanto, es capaz de sacar de quicio a aquel que la rodea dentro de la normalidad. Pero Humbert la ama.
Creo que, teniendo en cuenta el erotismo y la posible intención moralizadora, pesa más la segunda, velada entre tintes que se nos presentan atrayentes, tácita entre llamadas de atención no sutiles.
¿Qué tal leerla una tarde de lluvia? Os gustará.

22 de octubre de 2009

Shangri-La, La cruz bajo la Antártida, Julio Murillo


Debo reconocer que estoy decepcionada. Decepcionada porque no entiendo la causa de que se premien novelas como esta.
Más de una vez ha quedado patente que la literatura facilona no me desagrada, al contrario, hasta a veces me ha capturado, pero esta mezcla de «consparanoia» -léase como paranoia de la conspiración-, el refrito de temas extenuados y usados hasta la saciedad y un modelo de escritura que, además de ser poco original, recurre a topicazos innecesarios para una buena novela, me ha frustrado. Y es que esta es la primera crítica mala que hago de un libro que he leído desde que comencé el blog en marzo de este mismo año.
Me apena que sea precisamente un autor español el blanco de mi enfado, pero es que no merece otra cosa que no sea una destrucción dolorosa.
Bien es cierto que tiene momentos de lucidez, pero son tan breves y extraños a lo largo de las 537 páginas que más que leerse se atragantan, que desaparecen bajo el fulgurante brillo de su patetismo novelesco.
El libro parece ser una apología de regímenes trasnochados más que un entretenimiento, y no queda ni a la altura de la última novela policiaca de literatura facilona. Mi disgusto queda patente en estas líneas, y aunque es posible pasar el rato con sus letras, sinceramente, más valdría que perdáis vuestro tiempo en ver las telarañas de la pared.
Tan poco me ha gustado que ni etiquetas voy a ponerle.
Si a alguien le ha parecido bueno, o le ha gustado, o algo por el estilo, se admiten críticas, sugerencias y explicaciones, porque yo no lo entiendo.

16 de octubre de 2009

Divina comedia, Dante Alighieri

Empecé a estudiar hace no mucho, puesto que las clases acaban de comenzar prácticamente, y, en las primeras páginas, había una referencia a la literatura italiana y, cómo no, a este maravilloso libro de Dante Alighieri, que bien podría considerarse como padre y parte ineludible de gran parte, si no toda, de la literatura posterior y universal.
Constituida como un poema teológico y simbológico, y hago referencia a la simbología por la afluencia del número tres durante toda la obra, escrita en tercetos, hay tres personajes principales, el propio Dante, su amada Beatriz, muerta, a la que va a buscar, y Virgilio el poeta, está dividida en tres partes -Infierno, Purgatorio y Cielo- y cada una de ellas, excepto la primera, está dividida en treinta y tres cantos, que podría bien referirse a la esencia trina del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo -hay que tener en cuenta la religiosidad de la época- con la que volvemos a la teología mencionada, es un recorrido expurgatorio y preludio de lo que vendrá posteriormente en la literatura influida por grandes como él mismo o Petrarca.
Es una obra densa y profundamente reveladora en tanto que las relaciones extendidas a lo largo de ella son una muestra de una realidad dolorosa que bien podría equipararse a la búsqueda de Eurídice en el Hades por parte de Orfeo. Es un camino, además, de expiación de culpas terrenales que atormentan al poeta que, usando un símil de la obra, se encuentra en un profundo bosque del que debe salir. Los sentimientos preludian la época literaria posterior que, aunque no abandona del todo lo relacionado con Dios, empieza a dejar de ser el centro para erigir lo humano como fuente y origen de toda motivación.
Se han hecho, por supuesto, infinitas versiones, pero me quedo con la que hizo el historietista español Jan en clave de humor. Para quienes conozcáis más o menos su obra, es el creador del superhéroe español por excelencia, Superlópez, y es en su cómic «El Infierno» donde los círculos y la influencia de Dante quedan más que patentes. Si me gusta Superlópez y los cómics que le tratan es porque no sólo son ideas propias, que también, sino que usa elementos literarios para, a mi parecer, acercarlos al público joven y no tan joven, como por ejemplo este cómic que menciono o bien «Al centro de la tierra», donde se hace una referencia tácita pero explícita a Julio Verne y su novela o incluso usa la historia en otros como «El patio de tu casa es particular», donde traslada la acción a la España de las guerras carlistas.
En definitiva, si estáis metafísicos-paranoicos (lo de paranoicos es opcional) creo que es un buen momento para «atacar» la Divina Comedia, os gustará.

13 de octubre de 2009

Sangre y oro, Anne Rice


Para quienes más o menos hayan seguido la literatura de Anne Rice, quizá vean extraño que haya comenzado precisamente por la octava entrega de Las Crónicas Vampíricas. Su explicación radica en que, junto con Armand, Marius es mi personaje favorito, más incluso que Louis o Lestat.
En Sangre y Oro encontramos la historia del vampiro Marius, quien en su vida humana fue ciudadano romano, por lo que es un milenario. Es cuando los recuerdos le asaltan de forma dolorosa y se siente como en un asedio que Marius relata su historia, un recorrido a lo largo de grandes épocas y momentos que, a pesar del dolor producido, no dejan de ser dignos de ser recordados. Así, en su periplo histórico descubrimos que es convertido por un druida, que huye a Constantinopla en su apogeo y allí conoce a su inolvidable Eudoxia, que su amor por Pandora es inolvidable, y que después, refugiado en su mansión veneciana -donde más tarde acogerá a Armand y a otros jóvenes con talento- vivirá en el Renacimiento italiano, hechos que configurarán su forma de ser solitaria, puesto que la inmortalidad ya le fue otorgada.
Nostalgia, folclore y ficción van de la mano en esta fabulosa novela en la que se expanden pequeños detalles y se aumenta la leyenda comenzada con «Entrevista con el vampiro». Poco a poco las situaciones aparentemente deshiladas quedan unidas bajo la mano de Marius, protector de los reyes vampíricos. Es de los mejores libros de Anne Rice, de hecho, fue el que más me gustó junto con «El vampiro Armand», antes mencionado, y «Merrick», donde Las brujas de Mayfair -que, para mí, su máximo exponente es «La hora de las brujas», - y las Crónicas Vampíricas se unen en perfecta armonía. Vigilad las ventanas por las noches, nunca se sabe si Marius puede estar esperando.

7 de octubre de 2009

Las flores del mal, Charles Baudelaire


Quienes estén acostumbrados a recorrer mis pensamientos en forma de lecturas que plasmo en este blog, o, por lo menos, se hayan pasado alguna vez sabrán que no soy dada a comentar poemas, porque, sinceramente, la poesía es muy difícil que llegue a gustarme.
Sin embargo, debo reconocer que la profunda dicotomía y lucha de contrarios que refleja este poemario me cautivó desde el primer momento. Me lo tomé como un juego de opuestos, y surtió efecto. Este fantástico libro del poeta del simbolismo Charles Baudelaire me tuvo presa desde el primer poema que leí, aunque he de reconocer que fue también su fama como poeta maldito la que me inclinó a leer esta obra.
Constituido en un principio como libro sobre los pecados capitales, al final resultó ser algo completamente distinto, y, dada su grandeza, como suele pasar en estos casos de intransigencia política con las mejores obras, fue censurada por el gobierno, siendo la edición definitiva la póstuma.
Baudelaire ve la vida como una lucha de contrarios, el Bien enfrentado a su negativo, y no deja de tener parte de razón. Me inspiré para comentar este poemario releyendo una antología que venía adjunta a mi libro de Lengua y Literatura de 4º de ESO. La tenía en un rincón y la encontré, y me puse a releerla, y no muy cerca del final, hallé este fantástico poema que creo que refleja la esencia del libro, o, por lo menos, esa es mi opinión, así que, como muestra, un botón, os dejo el poema por cortesía de la Antología de 4º de ESO de Lengua y Literatura de la editorial Oxford Educación. Espero lo disfrutéis tanto como yo.

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Reversibilidad

Ángel lleno de gozo, ¿sabes lo que es la angustia,
la culpa, la vergüenza, el hastío, los sollozos
y los vagos terrores de esas horribles noches
que al corazón oprimen cual papel aplastado?
Ángel lleno de gozo, ¿sabes lo que es la angustia?

Ángel lleno de bondad, ¿sabes lo que es el odio,
las lágrimas de hiel y los puños crispados
cuando su infernal voz levanta la venganza
y en capitán se erige de nuestras facultades?
Ángel lleno de bondad, ¿sabes lo que es el odio?

Ángel de salud lleno, ¿sabes lo que es la fiebre,
que a lo largo del muro del lechoso hospital
como los exiliados, marcha con pie cansino,
en pos del sol escaso y moviendo los labios?
Ángel de salud lleno, ¿sabes lo que es la fiebre?

Ángel de beldad lleno, ¿sabes de las arrugas?
¿Y del miedo a envejecer, y ese odioso tormento
de leer el secreto horror del sacrificio
en ojos donde un día los nuestros abrevaron?
Ángel de beldad lleno, ¿sabes de las arrugas?

¡Ángel lleno de dicha, de luz y de alegría!
David agonizante curación pediría
a las emanaciones de tu cuerpo hechicero;
pero de ti no imploro, ángel, sino plegarias.
¡Angel lleno de dicha, de luz y de alegría!

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Me parece sublime y excelente reflejo de la esencia de este poemario, espero que os haya gustado.