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5 de febrero de 2021

El tercer gemelo, Ken Follett

Si bien se suele conocer ampliamente a Ken Follett de forma prácticamente única por «Los pilares de la Tierra» —un libro que ya os traje hace unos meses y cuya continuación traeré más pronto que tarde, por cierto— y su continuación, lo cierto es que su periplo por la literatura no se centra en esas dos únicas novelas, y una de todas esas que conforman su bibliografía —y desde aquí os afirmo que es extensa, mucho— es la que os traigo hoy, un thriller que me resultó muy interesante porque la genética es una de mis vocaciones frustradas. 
Se nos cuenta la historia de una doctora que busca gemelos separados al nacer para estudiar sus genes y comprobar si la conducta criminal se hereda o es algo adquirido, y tirando de los cabos que conforman el asunto pronto se verá dentro de una surrealista historia de conspiración, misterio, clonación, corrupción, asesinatos y, por qué no decirlo, acción. 
La verdad es que al principio me mostré bastante reticente hacia la historia. 
Aunque no quiera, soy bastante tiquismiquis en cuanto a libros se refiere y la película —craso error, vi la película antes de leer el libro— me resultó muy fría, muy fútil, muy... típicamente americana, digamos —algo que no es malo per se, no nos confundamos—; así que pensé que, aunque mejor —mi teoría en cuanto a las adaptaciones cinematográficas de obras literarias a estas alturas es de sobra conocida—, no sería más que un refrito de conspiranoia y otros ingredientes innecesarios, y cuán equivocada estaba. 
Desde el primer momento me fascinó, por su ritmo trepidante y por los temas que trata. Es ameno y consigue atraparte desde el primer momento, y eso, en un libro, es de agradecer, sobre todo si se enfoca hacia un público multitemático que está hastiado de todo y lo único que necesita es desconectar. 
Veréis que, una vez os dejéis llevar, no es lo mismo de siempre, que explota hasta la saciedad la historia y el mito histórico sobre los gemelos. 
Es un nuevo punto de vista con muchas sorpresas y derroteros fascinantes.

19 de abril de 2020

El cliente, John Grisham

A pesar de ser un autor claramente conocido y vendedor de bestsellers a, permitidme la expresión, punta pala, la verdad es que no había leído nada de John Grisham hasta que llegó este libro a mis manos en forma digitalizada.
Estaba buscando sugerencias. Aunque tengo cientos de libros, mi madre solía decir que como entrara un libro más, tendríamos que salir nosotros de casa para que cupieran, pero creo que ya los he leído todos. Así que decidí limitarlo a los parámetros que me suelen satisfacer, cierto suspense, tintes de novela negra, un tanto policíaco...y di con este autor que, la verdad, no creí que me fuese a llenar del todo. 
Si habéis leído alguna de las entradas al respecto, sabréis que tengo una relación de cierto amor-odio con los bestsellers. Pero, aun así, me atreví a dejarme llevar por las páginas, y creo que acerté, a pesar de que el hilado, o tal vez la traducción, a veces se va aquí o allá y desconcierta un poco.
La historia es bastante oscura, justo lo que necesito en estos días.
Dos hermanos, niños, de un estrato bastante marginal, presencian el suicidio de un importante abogado de la mafia que, antes de morir, decide en un acto meramente catártico, y bastante grotesco teniendo en cuenta que se confiesa delante de unos niños —casi— inocentes (bastante personal esta aseveración, conste, lo del casi y lo de lo grotesco), detallar los tejemanejes de un secreto que afecta a las más altas cúpulas del gobierno de los Estados Unidos, relacionado con el asesinato de un senador que aspiraba a ser gobernador del estado. Mientras tanto, el hermano que "solo" ha visto el suicidio, acaba en una institución mental debido al trauma que le causa.
A partir de ahí comienzan las conspiraciones, y no sé cuál de las dos es la peor, si la del FBI, que obviamente pretende que el niño dé los detalles de la confesión del abogado suicida para poder apresar al matón que acabó con la vida del senador, o la de la propia mafia que intenta evitar que el niño «cante», y aparece la mano protectora de Reggie, la abogada que, desesperadamente, luchará por salvar al chico y a su familia, dándoles una seguridad que se vio perdida en el momento en que se convirtió en depositario de la trama de corrupción que funciona como eje de la novela.
La premisa de la que parte es buena, me gusta, de hecho, pero siento que le falta algo. 
Es casi como si de un guión o de un libreto se hubiera forzado el asunto para desarrollarlo y convertirlo en una novela. A pesar de todo, creo que el trasfondo suple con creces ese pequeño detalle que, quizá, sólo se deba al puntillismo extremo del que, me temo, adolezco.
Yo, la próxima vez, probaré a leerlo en el idioma original, quizá encuentre la chispa que creo que necesita la versión española para poder tenerlo entre aquellos que, como los de Pendergast, no puedo dejar de hojear.

30 de diciembre de 2018

Extraños en un tren, Patricia Highsmith

Llevo tiempo planeando traeros algo de Patricia Highsmith porque personalmente me parece una escritora brillantísima y adelantada a su tiempo, y ha coincidido que hoy he visto la maravillosa película que Hitchcock, uno de mis directores favoritos, hizo de esta novela para traeros la versión literaria para que comparéis, para que la conozcáis y para que abráis la mente a un mundo más allá del limitado del cine. 
La historia trata, como quizá sepáis, de lo que es lo más anhelado en el mundo de la delincuencia, el crimen perfecto. 
Este vendrá al encontrarse dos desconocidos, Bruno y Guy, en un tren que, con un trasfondo psicológico como personajes realmente magnífico, deciden hacer un pacto en el que correrá la sangre, uno matará al principal enemigo del otro, el padre y su mujer respectivamente. 
Aparentemente este asesinato no tendría ningún cabo suelto del que tirar para desmontar la historia: son perfectos desconocidos, en realidad no tienen ningún tipo de motivación porque no son sus enemigos y, una vez acabado el viaje, más allá de la mera presencia tampoco tendría más significación. Guy, sin embargo, se acobarda, mientras que Bruno, vehementemente, cumple su parte y el eje de la historia empezará a rodar cuando este último persiga al primero para que lleve a cabo su trabajo. 
Me encantan, ya sabéis, los libros que me hacen pensar y este es uno de ellos.
Ya no es solo por la deliciosa descripción psicológica que hace Highsmith de los personajes, que, de verdad, es absolutamente fantástica, es que cada palabra parece necesitar a la siguiente, cada movimiento tiene una justificación y esta justificación se enlaza de forma magistral en el final de la novela. 
Es curioso cómo con palabras, con la lectura, se puede aceptar lo imposible, cómo podemos ponernos en el lugar de cada uno de los personajes para, a través de su caracterización, comprender cuál fue este o aquél motivo que le llevó a ser lo que es, hasta aceptar el asesinato, este crimen perfecto que planean porque, a través de la identificación con el personaje, realmente te planteas si es justificable, si la motivación es suficiente para ser condescendiente en un acto tan atroz. ¿Seríais capaz de aceptar la propuesta o incluso de llevarla a término?
Con esta pregunta que seguramente sacuda los cimientos de moralidad y fantasía sobre los que hayáis construido a vuestra persona aprovecho para desearos un feliz final de año, que lo paséis lo mejor que podáis y que si este año que acaba no fue de vuestro agrado ojalá este que entra sea mejor.