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26 de septiembre de 2021

La isla del tesoro, Robert Louis Stevenson


Ya sé que a estas alturas del año esto parece el blog de las aventuras literarias, pero qué se le va a hacer, mi alma bibliófila se ha decantado por cosas así, supongo que en un intento de hacer que me desconectara de verdad de todo aquello que me ha tenido absorbida todo el año. 
Y también sé que la vergüenza de mi bibliofilia queda a la altura del betún cuando hace muchísimo tiempo que comencé las andadas literarias en este blog mostrándoos mi humilde biblioteca y todavía no había hecho mi personalísima revisión de uno de los grandes clásicos de la literatura universal. 
Creo que esta novela de Robert Louis Stevenson —al que conoceréis también por «El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde», que queda apuntada mentalmente para revisar y traer para rellenar este anaquel cada vez más completo— es de las primeras de las que una persona que lea más o menos regularmente o tenga acceso a información de este tipo lee por sus muchísimas versiones, tanto literarias como cinematográficas como alegóricas; y es esta influencia y su forma innovadora de acceder a mundos exóticos y temerarios que estaban fuera del alcance de la sociedad de su época salvo en relatos que venían de ultramar la que le otorga una fama clara y abiertamente merecida. 
Y siendo heredera de su época precisamente, no está exenta de metáforas que se adhieren a una crítica social y moral no expresadas de forma abierta, sino que podemos hacernos eco a través de la descripción psicológica de los personajes y de sus actos, que, en cierto modo, están ahí para que los juzguemos, tal vez inconscientemente. 
Lo curioso es que no fue una de esas novelas que se revalorizan con el tiempo y el cristal de los años, sino que desde su edición fue famosa entre las gentes de cualquier estructura social, e incurrió en la novedad de anexar un mapa a la novela, como guía y como sustento de las palabras escritas, para hacer que los lectores se convirtieran en un pirata más de la historia y conseguir que les atrapara totalmente el argumento. 
Esto y las demás descripciones supusieron el establecimiento, en cierto modo, de los parámetros que debía seguir un pirata para ser considerado uno, prototipos y caracterizaciones que llegan hasta nuestros días. 
Podría decirse que, prácticamente hasta esta novela, no caló hondo en la imaginería popular cómo debían ser aquellos hombres malvados que surcaban los mares y que asaltaban barcos para hacerse con sus riquezas, esos pendencieros que eran los amos de las olas y de las tormentas y que se escondían en islas para que las autoridades —en la mayoría de ocasiones tan corruptas como ellos— no les capturasen. 
Yo siempre la recomiendo encarecidamente, y no sólo a los niños y a los jóvenes que empiezan sus andaduras en el mundo bibliófilo, sino también para aquellos que deseen pasar un rato agradable y disten de ser aquellos jovenzuelos en los que la imaginación primaba sobre todas las cosas.

15 de septiembre de 2021

La torre de la golondrina, Andrzej Sapkowski


Efectivamente. mis queridos, con este ya hacen seis los libros que os he traído de la Saga de Geralt de Rivia de Andrzej Sapkowski.
¿No os da como penita saber que se van acabando los libros y que después de ellos está el videojuego, la serie —que tantas alegrías nos da— y ya?
A mí sí, mucha, y no me pasa sólo con los libros, sino que en cualquier cosa que yo vea que está por acabar me autorralentizo no sé si para disfrutar más de ella —si hablamos de un libro— o para torturarme.
Pero como el apego ya es por sí mismo un suplicio y hay que aprender a desprenderse de las cosas, no me enrollo más y os presento la que a mí me ha parecido una novela de transición, porque da más importancia a personajes que hasta el momento fueron una especie de secundarios de lujo aunque innegablemente tuvieran sus momentos de gloria y estuvieran bien definidos y porque quizá porque sé que ya el final está cerca la veo como el inicio del colofón.
Y es que, en este libro que constituye la entrada de hoy, Ciri vuelve a ser más protagonista que el propio Geralt, y cada vez Sapkowski la define más y la prepara para lo que se advierte será un gran final, un final que pide a gritos para que Geralt y los demás protagonistas de la saga reaparezcan bajo el manto de nuestra princesa, que, como digo, en este libro les ha tapado un poco.
También se nos van atando cabos que se abrieron con los libros anteriores, algo que clarifica y que acaso prepara al lector para lo que vendrá después, lo que yo preveo como toneladas de pañuelos de papel a mi alrededor para frenar la emoción.
Es curioso lo que diferencia a un autor de otro.
Las comparaciones son odiosas, todos lo sabemos, sobre todo si con quien nos comparan es algo mejor que nosotros, pero hace no mucho leía en twitter las diferencias que había entre George R.R. Martin, creador de la archiconocida serie de novelas de "Canción de hielo y fuego" —más conocida por Juego de Tronos así a palo seco y que, por cierto, un día tengo que traeros, porque, personalmente, me parecen interesantísimos pese al chasco de la serie y estoy deseando que salga Vientos de Invierno— y Sapkowski, y aunque a ambos los catalogaba de escritores brutales en su género, pero brutales de buenos, no de sangrientos, aunque también, la mayor diferencia estribaba en el cariño que le profesa el autor a los personajes. 
Decían que Martin los mataba a todos, y que extrañaba que hubiera personajes que se hubieran mantenido desde el principio de los libros hasta este último que ha salido, y que Sapkowski adora a sus personajes, hasta al más cutrecillo entre los secundarios y que por eso divagaba en pequeños detalles que les pertenecían.
¿Vosotros qué preferís?

21 de agosto de 2021

La Reina de la Oscuridad, Margaret Weis y Tracy Hickman

No creáis que se me ha olvidado finalizar la trilogía de las Crónicas de la Dragonlance, a pesar de que haya pasado tanto tiempo. 
Mi memoria es, a veces, un poco desastre, pero no podía olvidarme de finalizar las crónicas de los libros que me introdujeron cuando aún era una adolescente en plena efervescencia hormonal en el mundo del rol y de la fantasía de este cariz.
Así que para concluir el repaso que comencé en noviembre con «El retorno de los dragones» y continué en febrero con «La tumba de Huma», hoy os traigo «La reina de la oscuridad», del cual reconozco que es mi absoluto favorito. 
La guerra ya ha comenzado y es imparable. 
Los dragones van a enfrentarse por su diosa Takhisis, la Reina de la Oscuridad que da nombre a este libro, y Paladine, en su sabiduría, concede de nuevo la capacidad de crear nuevas lanzas dragonlance para equiparar a nuestros amigos con el propio Huma, para que así el equilibrio siga en el mundo de Krynn y el mal no sea capaz de conquistarlo. 
Y como más ayuda, aparecen los Orbes de los Dragones, que no son sino más ayuda para vencer la guerra que se preveía desigual pero que, por desgracia, y como en casi todas las relaciones humanas, se ve enturbiada por secretos y por traiciones que hacen peligrar todo por lo que se ha luchado, lo que se ha construido. 
Este desconcierto se hará patente cuando el grupo se enfrente a la mismísima Reina, que está acompañada de un mago familiar, con ojos como relojes de arena, cuya humanidad y sentimientos están en entredicho desde el abandono y deberá demostrar de qué lado está realmente, si de la luz, la oscuridad o la neutralidad.
En este tomo vemos que personajes que casi pasaron desapercibidos cobran un especial protagonismo y son de gran valor para la historia, y, para mi gusto, la propia lucha entre el bien y el mal no se refleja sólo en la guerra, sino que creo que se ve personificada —aceptemos elfos como humanos para la comparación— en la propia historia entre Kitiara y Laurana, y debo reconocer que junto con Sturm o el propio Raistlin son mis personajes favoritos de toda la saga, sin ellas no tendrían ni la mitad de gracia muchas de las escenas ya que piden a gritos el mal o la bondad extrema de cada una de las dos. 
De nuevo vuelvo a recomendaros la saga de Dragonlance si no la conocéis o no habéis tenido oportunidad de que os llegue, y más aún si habéis jugado a Dungeons & Dragons y queréis recrearos en su geografía acompañados de los personajes de los libros.

17 de julio de 2021

Peter Pan, J.M. Barrie

Quien diga que Google sólo sirve para las búsquedas, yerra, y lo digo porque un día encontré un doodle de los suyos que recordaba que era el 150 aniversario del nacimiento de J.M. Barrie, escritor de esta fantástica novelita juvenil. 
Por motivos estudiantiles que no vienen al caso, me quedé con las ganas de comentar este libro que tanta diversión me ha procurado, tanto en su adaptación cinematográfica como en esta edición de Alianza, que, por cierto, es la que tengo.
Con Peter Pan y su hada Campanilla de la mano nos adentramos a la fantasía del País de Nunca Jamás que se encuentra después de «girar en la segunda estrella, volando hasta el amanecer» en el que criaturas fantásticas, situaciones irreverentes y lo más bonito de los cuentos de hadas perviven bajo la terrible amenaza del Capitán Garfio y sus piratas. 
Allí es donde lleva Peter, que no quería crecer, a Wendy, John y Michael, para compartir sus aventuras y derrotar a la amenaza que se cernía sobre el fantástico país. 
Este libro, y en especial la caracterización de sus personajes, es fiel reflejo de la sociedad victoriana del momento. 
La descripción psicológica de cada uno de ellos se adapta a los roles que debían cumplirse, pero también a aquellos que se preferían frente a estos, y los grupos se diferencian claramente en tanto Wendy, Michael y John deciden volver y es la mano maternal de la primera la que adopta a los Niños Perdidos, pertenecientes al otro grupo, donde encontramos la delirante existencia de Nunca Jamás. 
Son situaciones y personajes contrapuestos que se complementan, así como las antítesis dotan de carácter a un texto. 
No hay que mencionar las infinitas representaciones y adaptaciones que ha tenido la novela a lo largo de su existencia. De todo tipo y de toda calidad. La de Disney, imagino, es la que todos hemos visto, de una forma u otra, y aunque esta es fantástica, yo me quedo con una posterior, la que hizo Steven Spielberg en 1991, Hook, con un maravilloso Robbie Williams en el papel de Peter Pan y un nada despreciable Dustin Hoffman —gran actor donde los haya— en el papel del malvado Capitán Garfio. Huelga decir que esta adaptación no me parece un atentado literario, ¿no? 
Por cierto, algo curioso que surgió en torno a esta historia y a la de su escritor fue la película que se hizo al respecto, más que en la historia, representando cómo surgió y por qué. Hablo de «Descubriendo nunca jamás», en la que, por cierto, también aparece Dustin Hoffman junto a un fantástico Johnny Depp y Kate Winslet.

17 de junio de 2021

Bautismo de fuego, Andrzej Sapkowski

 
Poco a poco, y con más dilación en el tiempo de la que hubiera querido, hemos pasado el ecuador de una saga que, para mi gusto, ha sido de los más importantes eventos literarios en relación con la fantasía de los últimos tiempos.
Efectivamente, os estoy hablando de la saga de Geralt de Rivia, escrita, cómo no, por Andrzej Sapkowski. 
En esta nueva entrega, de siete, aunque en español se ha publicado en ocho partes, las peripecias de nuestro mago Geralt se hacen más duras en tanto que la guerra que se preparaba en «Tiempo de odio» es ya un hecho.
Los ejércitos continúan formándose listos para la batalla, y Ciri, la princesa del reino devastado de Cintra y buscada por sus poderes, continúa su periplo de desgracias introduciéndose en un portal que sólo la llevará a lugares donde estará en peligro.
Es precisamente ella quien lleva sobre sus hombros la carga de la acción de este libro con el que pretendo llamaros la atención esta tarde. 
Aunque innegablemente la saga sigue siendo de Geralt y es él el principal protagonista, «Bautismo de fuego» se centra en el personaje de la princesa Ciri, en su devenir y en su camino, que la prepararán como uno de los nombres centrales de cara a un final, que espero y preveo colosal, de esta serie de libros. 
Como digo, en este libro la violencia ya ha estallado, ya no hay vuelta atrás en una guerra, como todas, sin sentido, entre los reinos y, por desgracia, todo lo que sucede a la guerra se hace presente, y precisamente serán estas descripciones las que le den sustento al libro y las que tiñan de sangre una historia que ya se prevé sangrienta.

12 de mayo de 2021

La tumba de Huma, Margaret Weis y Tracy Hickman

Siguiendo el camino que comencé con «El retorno de los dragones», continúo la trilogía de las Crónicas de la Dragonlance. En la segunda parte, reanudada meses después de los hechos que cerraron el primer libro, nuestros héroes continúan con su misión. A la vez de la misión, que acaba conmoviéndoles por encontrar la tumba del legendario Huma, se van desarrollando cada vez más los personajes, se empiezan a ver los caminos que van a tomar —aunque en realidad queramos que siga siendo como lo planeamos al leer el primer tomo—, y, paradójicamente, va girando desde las aventuras hasta el misterio, cuando deben descubrir cuáles son las motivaciones ocultas de ellos mismos, casi como si a través de sus peripecias pudiéramos descubrir, a la par de ellos, cuáles son las causas que les llevan a esta o a aquella decisión. 
Lo único que no me gustó nada es la muerte de un personaje que era muy querido para mí. 
Ya sé que es un ciclo natural, no sólo la muerte, sino la muerte de un personaje. 
Es algo necesario para dar continuidad a la historia y para justificar los motivos de esta o aquella acción, pero, al igual que cuando lo leí la primera vez —y admito que estuve llorando horas y dejé el libro aparte y no quise leerlo más, aunque luego me pudo la curiosidad—, sigo pensando que la historia podría haber seguido con la muerte de otro personaje menos especial y que podría habérsele más jugo al que murió. 
La verdad es que Margaret Weis y Tracy Hickman nunca me decepcionan. 
Y cada vez que me introduzco en los fantásticos mundos del universo Dragonlance siempre acabo contenta y feliz, porque no es fantasía épica al uso. 
Podría decirse que fueron casi pioneros, y, por suerte, no han conseguido equipararles, por mucho que se hayan hecho libros absolutamente fantásticos pertenecientes al género. Siempre me resulta divertido, y reconozco que necesario, volver a los juegos de rol. 
Es una de las formas que tengo para comprobar cómo olvido lo que me hizo «sobrevivir» en mi adolescencia y darme un pequeño toque de atención para que no deje ir una de los pilares en los que me apoyé para superarla y, por qué no decirlo, recordarme que la literatura también podemos escribirla nosotros mismos, siendo, incluso, los personajes que decidamos ser. 
Porque la literatura no tiene que limitarse sólo a los libros, ¿no creéis?

28 de marzo de 2021

Tiempo de odio, Andrzej Sapkowski

Sigue pareciéndome de lo más curioso esta saga de libros, aunque también debo admitir que sigue resultándome difícil escribir sobre ellos, quizá porque me cuesta sintetizar de una manera correcta lo que se ha escrito sobre la base del relato corto —algo revolucionario y a la vez útil para algo tan denso y lleno de características y personajes como suele ser la novela de tintes fantásticos— o quizá porque por ellos mismos ya dicen todo lo que tienen que decir. 
Yo pensaba que era imposible, pero no, Andrzej Sapkowski consiguió sorprenderme de nuevo con «Tiempo de odio», la obra que continúa en cuarto lugar la saga de Geralt de Rivia, uno de mis brujos literarios favoritos hasta el momento. 
Aunque si bien sigue recordando sobre todo a la parte anterior, sobre todo por su forma y contenido, ahora todo es más oscuro, más catastróficos. 
La posibilidad de una guerra es inminente, ya no hay marcha atrás, y como tal, en este periodo de paz armada, como diría una profesora de historia que tuve que, por desgracia, ya no está entre nosotros, las fuerzas contingentes, magos, brujas, reyes, taberneros, se preparan para el choque, que será, de nuevo, épico.
Desde luego que no son sólo los prolegómenos de la batalla los que expone Sapkowski. 
Si estáis familiarizados con sus obras sabréis que no están exentas de una reflexión filosófica que creo que es fácilmente extrapolable a nuestra realidad. 
En este caso es referida al nivel de tensión creciente, a las barbaridades que la gente está dispuesta a prometer en pos de una causa que olvidarán en el campo de batalla porque ya no sabrán para quién luchan, habrán perdido sus ideales y hasta la poca humanidad que les pudiera quedar. 
Esta es la segunda entrega de una saga que sigue estando al mismo nivel de genialidad. 
Coincidiréis conmigo en que si ya es complicado mantener un nivel constante en una obra, más aún cuando son chorromil —permitidme la expresión—; pero en este caso se da.
Yo, personalmente, sigo disfrutando tanto con este libro como lo he hecho con el resto y como espero hacerlo con los que me quedan por leer, y podría decir que incluso más.
Ya sabéis que las catástrofes me pierden, no sé si porque a veces me gustaría organizar una de proporciones descomunales o porque me resultan catárticas en su grandeza. 
Por cierto. ¿Soy la única a la que la chica que ilustra la portada le recuerda a Audrey Tautou?

1 de febrero de 2021

El retorno de los dragones, Margaret Weis y Tracy Hickman

Sé que insisto mucho en las trilogías, no sé por qué siempre he sentido cierta afinidad hacia ellas, y, siempre, de una manera u otra, han llegado a mí. 
Esta vez, y digo esta porque os la traigo ahora, aunque a mí me llegó hace años, fue curioso. No fue el segundo tomo el que decidió elegirme, sino que fueron el primero y el tercero. 
No sé si es que no tengo suerte para las trilogías, si es una forma de hacer que me enganche o un cúmulo de casualidades. Como os digo, fue hace años, en la terrible adolescencia —en mi caso no fue tan terrible, aunque, como a todos, me afectó profundamente—, cuando estaba empezando a intentar sacar la cabeza del nido y descubrir mundos nuevos que se me habían vedado. Uno de ellos era el del rol. 
Recuerdo que hacía no mucho había actuado el famoso asesino de la katana, al que estoy segura que recordaréis también, y el miedo hacia este mundo tan delicioso era patente; no es que se haya perdido, sino que el olvido ha hecho su efecto. 
En este contexto, mi madre decidió ceder ante el interés que mostraba por este mundo de fantasía épica en el que se conjugaban dragones, magia e incontables aventuras, y me regaló los tomos que he mencionado, y fueron los primeros de un mundo maravilloso que aún hoy recuerdo con emoción. Este fue el primero de la Dragonlance que leí, de Margaret Weis y Tracy Hickman, y la verdad es que comenzó un periplo que aún continúa. En este tomo da comienzo a una saga fantástica. 
Se nos presenta el mundo de Krynn, donde se desarrolla la trama, y a los principales personajes de la misma, Tanis el semielfo, Sturm Brightblade —le adoro—, Caramon y Raistlin Majere, Flint Fireforge y el travieso kender Tasslehoff, que se reencuentran después de haber emprendido un viaje en busca de los antiguos dioses, que ya sólo quedan diluidos a través del tiempo, de las creencias, y de las ciudades, porque han abandonado Krynn y a sus habitantes tras el Cataclismo. 
Es curioso cómo va desvelándose poco a poco todo este mundo de fantasía de la mano de las historias de los personajes. Grosso modo, me recuerda a El Decamerón, casi me los imagino sentados al fuego contando las historias, con sus aventuras y desventuras, con humor, valerosidad e, incluso, con momentos de plena ternura. Al parecer hay una película, pero admito que no la he visto, e, incluso, hasta un musical, y, si no estoy equivocada, está narrado por Raist. 
Creo que es porque, inconscientemente, es una forma de proteger mi idea de los libros. 
Supongo que puedo parecer bastante tiquismiquis, pero en realidad pienso que no deberían adaptarse las obras literarias a un espacio cinematográfico; desde luego que entretendrán y que serán más o menos acertadas respecto al libro, pero creo que la interpretación que se hace de un libro es algo muy personal, cada uno imagina una cosa diferente de los libros que lee, y, para bien o para mal, puede ser diametralmente opuesto. 
A mí me pasó con «El señor de los Anillos», aunque, cuanto más la veo, más me gusta. 

15 de enero de 2021

Obabakoak, Bernardo Atxaga

Mi euskofilia y yo. La verdad es que es una pasión que poca gente entiende, pero a mí me satisface bastante. Ella me ha llevado a aprender euskera por puro placer, aunque aún me queda mucho por hacer, y a descubrir libros que nunca hubiera encontrado de otro modo. Y este es uno de ellos. Me encontré con Bernardo Atxaga casi por casualidad, en un tema de literatura, en una asignatura en la que me matriculé, y aunque no era lectura obligatoria, decidí sumergirme en sus páginas, para ver qué me deparaba, y la verdad es que me pareció fantástico. Dentro, estaremos en Obaba, una pequeña población vasca ficticia, donde no hay límites entre lo que es real y la imaginación o la fantasía, y dentro de Obaba, conoceremos a sus habitantes, que con sus actos, con sus pensamientos, nos irán descubriendo un mundo en el que yo, por lo menos, me replanteé muchas cosas, empezando por la repercusión de mi propia conducta. La obra me recuerda a una especie de caja china, en la que diferentes cajitas se entrelazan y se convierten en una sola. Algo así pasa con la historia que nos narra Atxaga. Actos aparentemente no ligados se van entretejiendo hasta que les encontramos coherencia como un todo. 
¿Recordáis aquellos cuentos que aunque no tuvieran relación al final se acababan centrando en las moralejas? Pues un tanto así ocurre con Obabakoak, como si las historias que aparecen intentasen instruirnos contemplando los actos de otros. Algo que, al menos yo, entreveo es un poco la reivindicación de la imaginación y de todo aquello que olvidamos en pos de la modernidad y la tecnología. 
Obviamente no voy a erigirme en "antiavances", está claro que me sirvo de ellos para contaros lo que pienso de los libros que leo y para llegar a vosotros, pero, por ejemplo, destacaría el uso de las cartas entre el profesor de geografía y su chica; a través de ellas la conoce, puede olerla, sentirla, imaginar qué es lo que pensaba en ese momento para llegar a la palabra precisa. 
Es algo que me parece muy hermoso, por eso atesoro todas las cartas y las postales que me han mandado, incluso aquellas que me mandaron personas con las que hoy en día ya no tengo relación; algunas, las más importantes para mí, sigo releyéndolas de cuando en cuando, como si fuera una forma de acercarme a ellos o a otro tiempo.

3 de enero de 2021

La mano izquierda de la oscuridad, Ursula K. Le Guin

Hacía tiempo que no traía un Premio Hugo o Nébula, y pensé que una combinación de ambos para empezar el año sería lo idóneo para un tiempo en el que los días se siguen oscureciendo y el ansia por redescubrir se hace más fuerte, por lo menos así me ocurre; y qué mejor que hacerlo con un fantástico tomo de ciencia ficción no exento de polémica en su tiempo —creo que incluso ahora levantaría ampollas—, vaya, de los que me gustan a mí. Ursula K. Le Guin fue una abanderada de la ruptura en su tiempo, una abogada del cambio y de la mejora, y bajo estos preceptos nace su novela, una utopía de las que hacen historia. 
Esta obra, concretamente, es una de las que se centran en lo sexual para debatir y cuestionar determinadas situaciones sociales y morales que están establecidas como norma en la época en la que la autora la escribe. Teniendo en cuenta que es una feminista de las que marcan hitos, casi podemos hacernos a la idea de que esta novela es uno de los paradigmas de la ciencia ficción feminista, uno de los géneros que se han manejado desde hace siglos y del que se puede utilizar mucho para cuestionarnos la realidad. En esta historia, es un terrestre el que llega a una colonia, el planeta Invierno, donde los humanos ahora son humanoides metamorfoseados, seres hermafroditas que son capaces de cambiar de sexo. Técnicamente son andróginos bisexuales que durante unas semanas son neutros y, en una, determinan su sexo según las feromonas emitidas por su compañero sexual. Este libro no es más —ni menos— que un hijo de su época, y he de decir que, bajo mi criterio, es uno de los privilegiados, un hijo predilecto de su sociedad y de su tiempo. 
Ya no es sólo por la forma de escribir, por el excelente derrotero seguido para sentar cátedra acerca de la ciencia ficción, por el tema tratado como ruptura de tabú en una época oprimida que empieza a liberarse; sino porque va más allá de la mera cuestión ficticia para adentrarse en la catalogación del ser humano y en los caminos que este sigue y las consecuencias de seguirlos haciéndose unas preguntas que posiblemente sean como pequeñas antorchas que sólo necesitan un poco de pólvora para prender. Lo mejor de todo es que no cae en el intento de adoctrinamiento para hacernos sentir que estamos dentro del libro, que en nuestra mano está la posibilidad del cambio y las respuestas a todas las preguntas.

17 de noviembre de 2020

La sangre de los elfos, Andrzej Sapkowski


Siento que este era el momento de continuar sagas que dejé a medias para que nos sigamos adentrando juntos en estos mundos que sólo nos proporciona la literatura. 
En este caso, la saga con la que me propongo seguir es la de Geralt de Rivia, de Andrzej Sapkowski y de la que este libro que os traigo hoy es el tercer tomo. 
Es, sin embargo, el primero que pasa de los relatos a la novela en sí, por decirlo de alguna forma. 
Recordad que en los primeros libros los capítulos eran una suerte de cuentos que nos iban narrando las historias y las motivaciones del protagonista; ahora encontramos que los capítulos se forman al estilo novelesco tradicional, y que se van poniendo en relación con los dos primeros tomos, casi pareciera que es una suerte de recopilatorio para los que vendrán después, preparando un terreno literario en el que se desarrollarán las más impresionantes historias. 
Aquí se nos presenta la destrucción del reino de Cintra, y aparece Ciri, un personaje que me encanta, la princesa de este reino que se ha visto destruido y cuya vida peligra no sólo por ser la legítima heredera de un reino que, por otro lado, ha sido destrozado, sino porque estos hechos parecen desarrollar en ella una especie de facultades, unos poderes, que la harán valiosa y peligrosa al mismo tiempo.
¿Quién podría proteger mejor a la princesa? 
Está claro, nuestro brujo favorito, Geralt de Rivia, y es en esta relación donde empezamos a ver una nueva faceta del brujo, ya no es el mismo mercenario de siempre, aunque en esencia sí. 
Ahora muestra un poquito más sus sentimientos, sobre todo en lo que respecta a Ciri, y será este hecho determinante para que el destino vuelva a hacer acto de presencia y guíe a Geralt a nuevos sitios que ni él mismo había explorado, como el hacer balance entre su parte humana y la mercenaria y decidir quién gana. 
Dicen que es el más flojo de los libros de la saga, y, personalmente, no me lo parece.
Está claro que no deja de ser un asunto absolutamente personal, pero aunque hace recopilación, por decirlo de alguna forma, de los hechos de los dos primeros tomos para prepararnos el camino a lo que de verdad empieza a ser la historia, sigue pareciéndome fantástico, con la densidad necesaria para erigirse en una novela con todas sus cualidades y conseguir que lo acabe con ese puntito de ansia para comenzar el siguiente.

25 de septiembre de 2020

La espada del destino, Andrzej Sapkowski


¿Recordáis a Geralt de Rivia? Pues bien, os lo traigo de vuelta con más aventuras fantásticas llenas de monstruos y criaturas mitológicas que hacen las delicias de cualquiera, por lo menos las mías. Andrzej Sapkowski sabe qué teclas pulsar para convertirme en una lectora voraz de sus obras.
Esta vez es una bestia terrible la que amenaza la ciudad, y nuestro brujo tendrá que ir en su búsqueda, salvando sitios realmente insalubres para acabar con este hecho. Y, con ella, una cacería de dragones a la que acude sin quererlo prácticamente, serán las que nos adentren en la faceta de cazador de monstruos de este brujo de fantasía.
Sin embargo, a pesar de que, bajo mi punto de vista, constituyen el eje central de la trama porque en realidad es una especie de justificación para mostrarnos este lado de matador y liberador, por decirlo de alguna manera, pienso que lo más importante es lo que se lee entre líneas. 
En realidad, el problema de la ciudad no es sólo la bestia, la causa de la cacería no es sólo el dragón, la dificultad vendrá cuando se vayan introduciendo más y más personajes, con sus características, con su psicología y sean más para repartir el botín. Es un poco como humanizar a seres que nada tienen que ver con los humanos, bajo el prisma de la fantasía.
Me gusta mucho la forma en la que escribe este hombre. 
Aun sin ser el magnífico Terry Pratchett con su humor inigualable y su prosa aún más divertida, Sapkowski también nos regala ciertos toques de humor, ciertos momentos divertidos dentro del mundo cada vez más oscuro del brujo Geralt. Además, creo que la estructura en cuentos hace la lectura mucho más fácil, sobre todo de cara a una juventud e incluso a una infancia que poco a poco se va dejando atrás, y me explico. 
A pesar de que prácticamente sean capítulos, grosso modo y pensando en aquellos que no disfrutan plenamente de la lectura o apenas se están iniciando en ella, creo que siempre es más sencillo afrontar algo breve con un inicio y un final marcado, aunque dependa de un todo, que un capítulo que continúa, es algo inconsciente, inherente, supongo, a la condición de impaciente del ser humano.

15 de mayo de 2020

El nombre del viento, Patrick Rothfuss


Ya llevaba unas semanas sin traeros algo de fantasía épica, un género en el que me empecé a perder desde muy muy jovencita, y que me trae siempre buenos recuerdos. 
En el fondo, siempre seré una jugadora de rol frustrada por no encontrar en la ciudad grupos con los que prodigarme, y la manera que tenía, al principio de mi periplo fantástico-heroico, de sumergirme en estos temas que me resultaban tan lejanos y de tan difícil acceso era la de leer libros que tratasen de estos menesteres. 
Hace algunos años descubrí esta trilogía que da comienzo con el que os traigo hoy —parece que últimamente sólo os traigo trilogías—, sin embargo, para nuestra desgracia, o por lo menos la mía, no se sabe cuándo concluirá o si concluirá; sin embargo, este libro me procuró mundos totalmente nuevos en un género en el que pensaba que lo había leído todo. 
Patrick Rothfuss es maravilloso, y nos trae, en un mundo basado en mi adoradísima, y, por qué no, idealizadísima Edad Media, la historia de Kvothe, un polifacético hombre en el que se mezclan realidades tales como la música, lo aventurero y la leyenda —lo que viene siendo un bardo o rapsoda al uso— que regenta una posada bajo un pseudónimo para no revelar su verdadera identidad. Allí, un escritor le suplica que le cuente su historia, y tras ciertas reticencias, accede, con la condición de que sea sólo en tres días. 
En su relato converge el mito, el pícaro, y una especie de lentitud hecha a propósito por el autor para ir abriendo boca, y después, el grueso de la historia, donde los monstruos mitológicos empiezan a surgir, donde la magia se hace realidad y las batallas sangre. 
Así comienza, grosso modo, una novela tan larga que tuvo que ser dividida en tres tomos y el relato autobiográfico de un hombre que, buscando en sus recuerdos, trae al presente viejas luchas, pillerías y momentos que hacen las delicias del lector, por su forma de narrar tan cercana —no en vano es una especie de autobiografía— y a la vez tan puramente descriptiva, tanto que consigue, aun en recuerdos, llevarnos adonde se desarrolla la acción con brillantez. 

24 de abril de 2020

El último deseo, Andrzej Sapkowski


Admito que puede que llevemos una temporada saturadísimos de Geralt de Rivia teniendo en cuenta el éxito de la serie, pero es que no puedo evitar sentir cierta debilidad por estos temas.
Ya sabéis que también, entre mis debilidades, suelen estar las sagas de libros. No siempre creo que sean necesarias. Por ejemplo, para «El juego de Ender», reconozco que, no sé si siendo justa o injusta, me sobraron los seis que lo siguieron —y ahora más que le tengo tirria al autor—, pero hay casos en los que es inevitable quedarse con ganas de más, como si un sólo libro no pudiera satisfacer todo el placer bibliófilo que pugna por salir una vez un libro cae en las manos, y este que da inicio a la Saga de Geralt de Rivia, es uno de esos casos.
Andrzej Sapkowski me gusta desde hace muchos años, desde cuando, en lugar de Filología Hispánica, lo que quería era dedicarme a la Filología Eslava —rara que es una—, y dado que en sus libros mezcla lo fantástico con la mitología de esos pueblos del este que me fascinan desde que tengo uso de razón, le encontré perfecto y adecuado a mis gustos.
En la saga que os traigo hoy y doy comienzo con este libro, a pesar de que en su lengua original el primero es otro, he decidido seguir el orden de la publicación española, que, aparte de esta variación de orden, también contiene un tomo más que el original, haciendo un total de ocho.
Es la historia de Geralt de Rivia, vista en retrospectiva desde su momento actual, recuperándose de las heridas producidas en uno de sus combates en el templo de la diosa Nenneke, y explicada para sustentar la base de una historia que, llena de personajes y de criaturas, lo cierto es que se me antoja deliciosa. 
Los saltos que hace desde el presente a sus recuerdos son con una explicación exhaustiva y totalmente adecuada a la presentación de una saga que llenará —espero— hasta su conclusión algún anaquel de nuestra biblioteca.
Geralt es un brujo que hace las veces de mercenario, matando monstruos —tanto mitológicos como humanos, y, de esos, por desgracia hay muchos más—, y a través de estas historias breves pero llenas de bondades que nos traerán a la mente recuerdos de nuestra más tierna infancia dando pinceladas en ellas de cuentos clásicos pero sin la ñoñez que encontramos en ellos. 
Más bien es una reconstrucción de esos cuentos, poblándolos de criaturas que sólo en la imaginación y en la historia encontramos aderezada con la eterna lucha entre el bien y el mal, cuyos límites a veces son tan difusos que no podemos estar seguros.

29 de marzo de 2020

Leyes de mercado, Richard Morgan


En un tiempo de capitalismo salvaje como el que vivimos, más nos valdría echar el freno, recapacitar y plantearnos si realmente esto que tenemos es lo que queremos, aunque puedo asegurar que sí que es lo que nos merecemos, por años de consumismo  descontrolado que nos han llevado a lo que ahora tenemos, aunque admito que no es nuevo, ya lo decía el grandísimo Quevedo: "Poderoso caballero es Don Dinero".
Y, para que conste, no me excluyo de esta espiral autodestructiva que nos hemos impuesto con nuestras acciones.
Richard Morgan nos ilustra acerca de lo que puede llegar a ser este mundo si no ponemos interés en ver el mundo de otra manera, sabiendo que otros métodos son igual de prósperos, válidos y posibles.
Estamos en el futuro, un futuro no tan lejano. Es una época también de recesión, donde los totalitarismos han aflorado —algo propio de tiempos de crisis—, y, al final, la supervivencia como leitmotiv.
Hay empresas que se dedican al todo por el todo, a invertir en conflictos en el tercer mundo que es más paupérrimo si cabe, en drogas, en asesinatos, inversión en riesgos lo llaman, a cambio de una importante parte del PIB del país de turno, las autopistas están privatizadas completamente, y es allí donde se desarrolla parte de la acción y donde nos ubica, por cierto, la fantástica portada; en las autopistas se produce el darwinismo socioeconómico más aterrador, los trabajadores de estas empresas de inversión, los zektivs deben luchar en ellas coche contra coche, el que mata, gana, y puede trabajar. 
Ya no es la supervivencia del más apto, sino que va más allá, la aptitud no es la fortaleza, es la astucia combinada con ella. Y ya no importa ni la vida ni la muerte, sino la corrupción del término «desarrollo» y los beneficios que se pueda obtener de él.
Al margen de toda política me ha fascinado la forma en la que ha sido escrita. 
Es dura, ultraviolenta, sádica por momentos en la forma en que nos presenta el futuro, desesperanzada, y a la vez perfecta.
Creo que con otro tono no habría sido mejor novela y, partiendo de sus premisas, habría sido imposible desarrollarla como se ha desarrollado en un entorno mucho más "azucarado", por decirlo de alguna manera. Y, volviendo a ella, lo cierto es que me parece una hipótesis válida. Es más, me resulta casi profético, al paso que vamos, y aunque parezca un poco pesimista o agorera, creo que, a la larga, es más que posible que acabemos en una sociedad así, si bien no de forma tan drástica, sí que creo que nos daremos cuenta cuando hayamos estirado tanto la cuerda que acabe partiéndose bajo nuestras narices. 

20 de septiembre de 2019

El juego de Ender, Orson Scott Card


«He mirado con sus ojos, he escuchado con sus oídos y te digo que es el indicado.»
De entrada este inicio nos sugiere muchísimas cosas si interiorizamos la frase: en nuestro pensamiento pasaremos por la predestinación, por el control externo, por la alienación y por la indefectible lucha por la supervivencia en el caso de aquellos que controlan y crean casi por una selección genética milagrosa que les permita una hipotética victoria en una lucha aún no producida.  
Lo que no se refleja, o quizá sí pero a niveles más profundos, es lo que realmente arrastra. El desprecio, la humillación por ser un Tercero —algo que en la sociedad en la que se maneja Ender es algo prácticamente proscrito—, el allanamiento del camino a seguir y del propio yo, el hecho de no controlar tu propia vida porque está prometida y subyugada a un bien superior.
Hace tiempo que quería traer esta obra de Orson Scott Card, tan puntera en su tiempo que se llevó los premios Nébula y Hugo, pero he ido posponiéndola porque, sinceramente, en los últimos tiempos tengo atragantado al autor. 
Si bien soy plenamente consciente de que debo separar al autor de la obra, como escritora sé que hay más de un autor en un libro de lo que a simple vista se puede observar. 
Ender y su realidad es una ucronía en la que los extraterrestres están en guerra con los humanos y el fin último de los niños es ser entrenados en tácticas y estrategias militares para desarrollar la guerra y ganarla de paso, y ahí es donde entra en juego Ender como líder indiscutible de un ejército de pequeños niños-adolescentes en potencia cuyos valores deben primar sobre cualquier táctica, porque son estos los que les permitirán sobrevivir. 
Por otro lado y no tan al margen como cabría esperar se encuentra la política, la titiritera que mueve al mundo, y es por ella precisamente que nace Ender como Tercero, porque aunque sus hermanos son especialmente aptos no son los indicados. 
Estos hermanos, bajo pseudónimos y con la prodigiosa habilidad de la retórica y la manipulación, logran abrirse paso a pesar de su juventud a través de las zarzas de la política internacional, manejando los hilos de todos aquellos que, tras el opaco telón de los secretos de estado, controlan la realidad de la gente. 
Creo que su éxito, además de este factor político y manipulativo tan actual, radica en el hecho de que es bajo el punto de vista de unos niños, que son estos los que hacen y deshacen y manejan el cotarro, si se me permite la expresión. 
Es la comparación de los políticos con niños inexpertos, políticos que dependen de ellos hasta el punto de alcanzar a ser el Hegemón, lo que atisba un rayo de crítica social y política tan necesaria en estos tiempos.

25 de junio de 2019

Aquerón, Sherrilyn Kenyon


Este libro también estaba pensado para aparecer en el mes de marzo, pero al final, no recuerdo por qué, lo pospuse y me parece que este es el momento de traerlo, cuando aprieta el calor y se necesitan libros que nos permitan desconectar y llegar a un mundo más cómodo. 
Quizá conozcáis a Sherrilyn Kenyon porque es la creadora de la saga de los Cazadores Oscuros, una serie de libros de temática romántica  —festiva, digamos—, podría decirse que en cierto modo juvenil-adulta, con ciertos tintes paranormales y con mucho de mitología, especialmente griega.
Aquerón es la historia del líder de estos Cazadores Oscuros, el por qué de su nacimiento y todas las vicisitudes que tuvo que vivir y padecer hasta convertirse en el jefe de todos ellos. 
La pista primordial para saber que su vida no será fácil es la predicción de la partera al saber la desgracia de su nacimiento y el nombre elegido —recordemos que Aquerón, o Aqueronte, es considerado el río del dolor, afluente de un río del mismo nombre en el Hades—, y a partir de esto ocurre todo lo malo que podáis pensar e incluso más.
Sé que no es precisamente esta la novela que primero se debe leer, pero por determinadas circunstancias —y porque parece que tengo un imán personal para empezar descolocadas las sagas y las trilogías— me llegó así, para introducirme de lleno y por la puerta grande en la saga de los Cazadores Oscuros. Una familiar mía decidió traérmelo a mi casa, sin darme opción a que me negase o a que me entretuviese buscándolo por mi cuenta. Supongo que quiso evitar que mi proverbial despiste hiciera perder en las arenas del tiempo esta saga que al principio recibí con reticencias por aquello de que, para mí, los vampiros siempre serán los de Bram Stoker y los de Anne Rice y que, sin embargo, después me ha hecho empezar a devorar uno a uno todos los libros de la saga. 
No os voy a negar que es un libro duro.
Al principio hizo que me doliera el estómago de rabia porque sé que por desgracia no es una situación fortuita y meramente literaria, pero como un amigo me recordó en el momento en que lo leí, todo es una experiencia y de todo se saca algo, y Aquerón no habría sido el que es como personaje si no hubiera sufrido toda esa crueldad.
Luego aprendí a disfrutar del panorama que ofrecía de una Grecia clásica hipotética, en la que la mitología era quien llevaba la carga de la sociedad, y me sumergí en un mundo fantástico y mítico a partes iguales que os aseguro que no me defraudó.
Este es el primero que os traigo de esta saga y no será el único. Sin embargo, os recomiendo que no hagáis como yo, empezad por el orden tradicional y no os desvelará acontecimientos determinantes antes de tiempo.

3 de febrero de 2019

Charlie y la fábrica de chocolate, Roald Dahl


Estoy absolutamente convencida de que aunque no hayáis leído ningún libro de Roald Dahl por lo menos habréis visto alguna película inspirada en su obra literaria. 
Seguramente os suenan títulos como Matilda, James y el melocotón gigante, Las brujas o Charlie y la fábrica de chocolate —si bien la primera versión que se hizo de este libro que os traigo hoy se llamó en España «Un mundo de fantasía» y estuvo interpretada por un maravilloso Gene Wilder en el papel de Willy Wonka. 
Intento traer siempre que puedo algo de literatura juvenil e infantil porque también me parece trascendente aunque quienes pongamos nuestras manos en esos libros seamos más o menos adultos. Siempre gusta sumergirse —a mí por lo menos— en la nostalgia de tiempos que, salvo excepciones, siempre nos parecerán mejores y recordar con el libro nuestros sentimientos, amén de que conociéndolos quizá podamos regalarlos o recomendarlos a alguna criatura que conozcamos. 
Es la historia de Charlie Bucket, un niño muy pobre pero muy bueno que, tras una serie de circunstancias, acaba ganando uno de los cinco billetes dorados que el misterioso Willy Wonka ha puesto a la disposición de los niños del mundo para guiarles por su fábrica de chocolate tras una época de hermetismo por un espionaje industrial salvaje. 
Con este billete y el paseo se ofrece un fantástico premio que les será dado al final de la visita. Junto con él ganan el billete —mediante diferentes argucias— cuatro niños, glotones, malcriados, soberbios y estúpidos niños, que precisamente por estas características acaban abandonando la visita en distintos puntos de la misma hasta dejar a Charlie como único visitante y ganador del premio final a través de las salas de la fábrica de chocolate, a cada cual más desconcertante y maravillosa, incluso sin sentido, porque, como el propio Charlie afirma en una de las películas, «las golosinas no tienen sentido».
Debo reconocer que las adaptaciones cinematográficas de esta novela son de las pocas que no me parecen viles atentados literarios —exigente que es una— y ambas me parecen recomendables, si bien es cierto que le guardo más cariño a la primera que se hizo, quizá porque la vi con mi abuela y eso despierta todos los sentimientos buenos que me produce esta película. 
Evidentemente la película actual dirigida por Tim Burton tiene unos efectos especiales asombrosos y un colorido fantástico que la hace, si cabe, aún más atrayente, pero realmente no tiene nada que envidiarle a la protagonizada por Gene Wilder, surrealista, fantástica y divertida aun con las limitaciones propias de hace casi cincuenta años.

16 de enero de 2019

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte


A veces cuando deseas algo con todas tus fuerzas, ya sea que pasen los exámenes o bien que llegue determinado día para, yo qué sé, comprarte un libro que te apetece mucho tener, en el momento en que sucede eso que esperamos te das cuenta de que no te ha merecido la pena volcar todas tus ganas y tus fuerzas en el hecho en cuestión. Te sientes mal porque piensas —no sin razón— que has desperdiciado ese tiempo en el que te habías involucrado tanto y que podías haber empleado para otras cosas muchísimo más productivas. 
Pero por suerte no todo es así en la vida.
En ocasiones desear algo con todas tus fuerzas es el preludio de algo muy bueno, de algo que posiblemente cambie tu vida y cierre uno —o muchos— de los capítulos que la componen. 
Y por eso os traigo hoy el séptimo y último libro de la saga de Harry Potter, el libro con que concluye la que quizá ha sido una de las series de libros más importantes de las últimas décadas, más vendidos y, por lo menos por mi parte, de los que más han significado y más me he releído.
Como digo, este es el libro con el que se pone fin a una historia y también con el que se cierran cabos sueltos a lo largo de toda la saga, y la verdad es que —salvando los detalles que consideraríamos fuera del canon— J. K. Rowling lo hace de una forma bastante satisfactoria, porque aunque no esperásemos que fuese Lord Voldemort quien ganase la batalla —en la literatura es raro que el mal triunfe, sobre todo cuando hay tanta gente expectante— y supiésemos que sería Harry quien triunfase, descubrimos la faceta más secreta de otros grandes personajes como Snape y, personalmente, lloré a mares, tanto de pena cuando mueren personajes que a mí me parecían insustituibles como de emoción en la Batalla de Hogwarts. 
Tuve la inmensa suerte de crecer a la par de Harry y sus amigos, personal y literariamente hablando, y también de sus problemas. 
Recuerdo que cada año prácticamente rezaba porque me llegara la carta que me admitiera en Hogwarts, hasta tenía pensado en mis sueños más infantiles una especie de texto con el que pedía que me hechizaran para entender a la perfección el idioma y no perderme nada; y en el momento en el que dejé de ver viable la situación, no por realidad, sino por edad, siempre mantuve la esperanza de alguna forma imaginando durante horas una escuela de magia mediterránea, con sus casas, sus símbolos y hasta con su sistema educativo. 
Quizá esa fue la magia más grande de Harry Potter, la de hacer que una parte de nosotros tuviera —o conservara en momentos difíciles— algo de esperanza.

26 de diciembre de 2018

Harry Potter y el misterio del príncipe, J.K. Rowling


¿No os entra como una emoción extraña al saber que las sagas de libros se acaban y que es prácticamente inminente?
No sé el vuestro, pero sí es mi caso, y la verdad es que es una sensación agridulce, no la disfruto del todo porque pienso en qué haré una vez se acabe definitivamente y no sé si llega a compensarme.
En esa tesitura estamos hoy cuando ha pasado la primera parte de las fiestas, hoy os traigo la sexta y penúltima entrega de la saga de Harry Potter que nació de la mano de J. K. Rowling y que a mí, personalmente, tanto me ha entretenido a lo largo de mi vida dadas las veces que me la he releído y que preveo que seguirá haciéndolo posiblemente hasta que muera rodeada de libros. 
Harry ya está en su sexto año, ahora es más maduro, se le permite acceder a conocimientos que antes le estuvieron vedados y está  más marcado aún por la pérdida de personas cercanas que serán el preludio de todas las que vendrán después. A la vez, cobran relevancia ciertas localizaciones que antes se mencionaron de pasada, como la tienda del Callejón Knockturn llamada Borgin&Burkes, pero que ahora se hace determinante, porque aunque todavía no lo veamos si llegamos al libro por primera vez es una pequeña pista que nos da Rowling —que ya había dado en libros anteriores y cuando lleguéis al séptimo o si ya lo habéis leído entenderéis por qué lo digo— y aparecen nuevos personajes como Horace Slughorn, que da lugar a ciertas situaciones cómicas y que es el hilo conductor de nuevas revelaciones de asuntos trascendentes en la historia de Hogwarts, de Voldemort y de la propia familia de Harry.
Creo que este libro es el escalón definitivo para el final de la saga porque me da la impresión de que es aquí donde se alcanza el odio máximo —o el amor máximo, según hacia dónde se inclinen nuestras simpatías, porque no me diréis que siendo amantes de estos libros no habéis proclamado con orgullo a qué casa «pertenecéis» dependiendo de vuestras afinidades— hacia Severus Snape. 
Este es un personaje al que al principio se le tiene un asco supremo, después se comprende con el Always y una vez pasa el momento te das cuenta de que es un personaje profundamente gris y bien definido. Es innegable que es interesante y misterioso, y que puede que hubiera cierto poso de nobleza en él, pero el método quizá no fue el correcto.
Como digo, es quizá el libro en el que se empiezan a entender muchas cosas aunque se malinterpreten otras, pues el conocimiento parcial que se tiene hasta el momento y que concluye con el séptimo libro no permite hacerlo de otra manera.