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28 de diciembre de 2010

La máscara de la Muerte Roja, Edgar Allan Poe


Hace tiempo que no os traigo un cuento, y creo que hace aún más que no os traigo uno de terror; así que mientras buscaba algo que leer, me topé hace unos días con este maravilloso cuento del maestro del terror gótico por excelencia, Edgar Allan Poe.
A pesar de que hoy en día estamos tan saturados y tan bombardeados con violencia y terror que cada vez se supera a sí mismo, este relato de mediados del siglo XIX sigue produciéndome inquietud cada vez que lo leo. No sé si se trate de la naturaleza humana que ante la enfermedad y la muerte sigue viéndose asaltada o si soy demasiado aprensiva; lo que no pongo en duda es la calidad de este cuento que, en sólo seis páginas, es capaz de conseguir su objetivo.
En una antigua región gobernada por el príncipe Próspero, que a semejanza de los príncipes de su tiempo -y creo que aún los de ahora- disfruta con copiosos banquetes, arte, música y los más diversos placeres, una devastadora peste, conocida como la Muerte Roja, destruye todo a su paso, dejando tras ella un reguero de muerte y destrucción. Tras conocer la terrible noticia, se encierra en su castillo con un selecto grupo de nobles para escapar de los efectos de esta enfermedad mientras la ciudad se sume en el más absoluto caos de devastación. Una noche, decide organizar el mejor baile de máscaras jamás llevado a cabo, en siete aposentos de su castillo, cada uno de un color con su vidriera del mismo exceptuando la negra, cuyas vidrieras son rojas como la sangre. Todos se pasean por todos, excepto por la habitación negra, en la que un reloj marca fantasmagóricamente las horas, sumiendo a los invitados en el terror más absoluto...y el príncipe se fija en uno de los invitados, vestido de blanco con una máscara que representa a la Muerte Roja; sintiéndose insultado, le persigue hasta la habitación negra, donde se revela como la personificación de esta enfermedad cruel y hace justicia.
Teniendo en cuenta la ambientación y la época en la que esta maravilla ve la luz, se aprecia que es una alegoría brutal y clara de la repercusión que tienen los vicios sobre la moral y la vida humana, pero también, como una suerte de justiciera, la Muerte Roja requiere lo que es suyo y estaba escrito, dejando claro que nadie es inmune a ella y que da igual el estrato o la ocultación; al fin y al cabo, se lleva a todos por igual sin importar el resto.
Ya lo decía Manrique, que la muerte nos iguala a todos.

24 de diciembre de 2010

Quiero felicitaros

La verdad es que, como le decía a un amigo, los sentimientos contradictorios son los que me inundan cuando se acercan estas fechas, pero eso no significa que el resto del mundo los tenga, así que me gustaría felicitaros, no por lo que celebréis, porque ya puede ser el solsticio de invierno, la navidad, el cumpleaños de algún pariente o cualquier cosa, o incluso puede que ahora no celebréis nada y lo hagáis la primera semana de enero.
Quiero felicitaros porque me habéis aguant...porque seguís luchando día a día, porque aunque las cosas duelen, os sobreponéis, porque sois capaces de sentir, porque disfrutáis, aunque no compartáis las fiestas, con las caras de emoción que pone la persona que quieres cuando abre los regalos que con tanta ilusión les habéis preparado y seguís sonriendo cuando la recordáis aunque hayan pasado algunos días.
Por todas esas pequeñas cosas que hacen que viváis con ilusión estas fechas, aunque haya recuerdos que os lo empañen porque por desgracia siempre nos hace falta alguien que no está, os deseo todo lo mejor.
Feliz Navidad, Bon Nadal, Zorionak, Bo Nadal, Felicxan Kristnasko, Merry Christmas, Joyeux Noël, Hyvää Joulua...todo lo demás. Sed felices.
Un fuerte abrazo,

Manjo ExLibris

23 de diciembre de 2010

La ciudad sagrada, Douglas Preston y Lincoln Child


Quienes estén familiarizados con las historias de Pendergast, y más que con él, con los personajes que le sustentan a la hora de desenvolverse en sus investigaciones y sus misterios, conocerán, sin duda, a la doctora Nora Kelly, arqueóloga que luego se convertirá en la conservadora del Museo de Historia Natural de Nueva York a lo largo de la saga. Pues bien, este libro resulta ser una especie de spin off de la saga para justificar en cierto modo ciertas ambientaciones que se tomarán en las novelas de Pendergast; además, es una presentación, como una muestra de cómo se conocieron Nora y Bill Smithback y de dónde viene su relación.
La historia comienza con una carta de su padre, encontrada, dieciséis años después, en el viejo rancho familiar en la que consta el descubrimiento de una antigua ciudad de los anasazi, Quivira, la cual parece ser el mayor centro religioso de estas gentes amerindias. Nora, decide organizar una arriesgadísima expedición para encontrarla y revindicar, en cierto modo, a su padre. Las dificultades parecen mezclarse con las casualidades y los desastres, que se suceden sin que el grupo pueda evitarlos, porque, al parecer, es una mano oscura la que mueve los hilos. En Quivira yacen múltiples tesoros nunca profanados, lo que la convierten en el descubrimiento del siglo, casi como el descubrimiento de Howard Carter, y a este lo asemejan algunos personajes. Sin embargo, lo que parecía ser una ciudad sagrada, resulta ser una ciudad de brujería y de muerte, y los descendientes de los antiguos pobladores, entre ataques, fructíferos o no, buscan protegerla a cualquier precio.
Huelga decir que me fascinan estos dos autores, y la razón es que, a pesar de usar en muchísimas ocasiones el recurso de la fantasía e incluso de lo sobrenatural para atrapar al lector y dotar de emoción al relato, su documentación es impresionante y sus descripciones no se quedan atrás. Casi como si se tratasen de arqueólogos expertos, en la novela plasman todo su conocimiento y sus investigaciones sobre este campo para darle verosimilitud, algo que consiguen con pasmosa facilidad.
Este libro, aunque no es obligatorio para seguir el ritmo de las aventuras de Pendergast, después de haberlo leído, ha hecho que me resulten claros algunos aspectos de los que habla Nora una vez convertida en conservadora del museo.

18 de diciembre de 2010

Olvidado Rey Gudú, Ana María Matute


De nuevo la Justicia Librera es la que me inspira para esta comentar esta novela, ya que, gracias a los benditos dioses y, más que a ellos, a su excelente desempeño literario y su maravillosa elocuencia, Ana María Matute, la eterna candidata -yo sospecho de una mano poco inocente, para ser sincera-, por fin ha sido galardonada con el Premio Cervantes. Y si bien esta no ha sido la causa, a pesar de que la trayectoria es determinante, hoy he decidido recordar una de sus novelas, para mí, mi favorita, y traérosla a este rincón de mi humilde biblioteca.
Con una ambientación fantástica y medieval, con tintes feéricos y de libro de caballerías, nos regala esta joya literaria, imprescindible en cualquier anaquel que se precie.
Es el nacimiento y expansión de un reino fantástico lo que se nos muestra, en cuya consolidación son determinantes la magia, la inocencia de una niña y lo que se antoja un juego cruel y emocionante a partes iguales; y se convierte en una maravillosa alegoría de la naturaleza humana, con su ansia de poder y de brillo sobre los demás, el miedo, el amor y la crueldad más fiera. El simbolismo está presente a lo largo de toda la novela, reflejado en los puntos cardinales que, contradictorios, se complementan y limitan el desarrollo del reino, aunque también lo condicionan.
Si por algo me gusta, es por la originalidad y lo personalísimo de su devenir. Últimamente estoy pasando una etapa en la que necesito cosas nuevas, algo que no esté trillado hasta la saciedad y copiado a partes iguales. Esta novela me lo da, me da épica y época medieval, me da descubrimiento y me da trepidantes aventuras. Es fantástica en todas sus formas.
Y, por cierto, admitiendo que no me pagan por la publicidad, la noticia la obtuve de 20minutos en su momento.

13 de diciembre de 2010

Premio Literatura entretenida

Bueno, no es que acostumbre a salirme mucho del tema que yo misma adjudiqué al blog cuando lo comencé salvo por alguna noticia o algo que me parezca interesante, e incluso, a veces, suelo incluirlo en una entrada; pero Zamarat, del blog A la deriva, me ha pasado el turno de este singular premio.
Consiste en mencionar cinco libros que me hayan parecido entretenidos y después pasar la cadena a cinco blogueros. La elección es difícil, pero allá va:

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Manolito Gafotas, de Elvira Lindo. Uno de los libros (aunque más bien el conjunto de todos) que más risas me ha procurado en mi infancia y, por qué no decirlo, en mi adolescencia e incluso ahora.
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El libro de buen Amor, Arcipreste de Hita. No tiene precio este tomo de la literatura medieval en cuanto a sátira, ambigüedades y picaresca.
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El laberinto de las aceitunas, Eduardo Mendoza. Este hombre me encanta, me tiene atrapada desde que leí «La verdad sobre el caso Savolta», y con este libro me río todavía cada vez que lo releo.
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Sin noticias de Gurb, Eduardo Mendoza también. Lo dicho, le adoro.
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La conjura de los necios, John Kennedy Toole. Ignatius Reilly tiene un anacronismo y unos aires de grandeza que provocan una serie de situaciones y demás bastante divertidas.

La cosa es que yo voy a cambiar las bases del concurso en el sentido de que no puedo recomendar sólo cinco blogs de amigos o blogs que sigo, así que mi modificación consistirá en que se deje en los comentarios, en que aquellos que entren y decidan participar pues dejen su aportación contándonos sus libros elegidos.

Un saludo,
Manjo ExLibris

12 de diciembre de 2010

La piel fría, Albert Sánchez Piñol


Creo que, para mí, esta ha sido la novela revelación del año. Un título que, quizá, ni por asomo habría relacionado con el contenido y un escritor que consiguió atraparme hasta la última línea con una historia contundente.
Me parece algo curioso lo que yo considero como eje central de la novela, el arrepentimiento y la expiación.
Un antiguo militante del IRA, meteorólogo, desencantado por los derroteros que ha tomado la independencia irlandesa y huyendo de su pasado, decide aceptar un trabajo en una isla perdida en el océano, cuya únicas edificaciones son un viejo faro y la cabaña del meteorólogo de turno, y descubre que su predecesor no aparece y que el farero prefiere la compañía del alcohol a la del resto del mundo y no está dispuesto a ponérselo fácil, eludiendo las preguntas. En la primera noche, es atacado por unas criaturas provenientes del mar con objetivos desconocidos, y, aunque piensa en defenderse, lo cierto es que es difícil, dadas las circunstancias. Lo primero que deberá hacer será ganarse la confianza del hosco farero, ya que necesitará ayuda en caso de un nuevo enfrentamiento y de mayor envergadura, y tras este atrincheramiento conjunto, su pensamiento se dirige a no atacar, sino a intentar comprender las motivaciones de esos ataques y de las criaturas que les asaltan y establecer una cierta comunicación con ellos, una suerte de amistad que les permita sortear estas agresiones. Esto viene dado porque el protagonista conoce a una criatura de las que atacan, pero que, sin embargo, se muestra totalmente mansa y amistosa, una hembra de estas criaturas que le provoca sentimientos contradictorios entre la calidez de su amistad y la frialdad de su piel, reflejo acaso de su naturaleza original.
Me gusta por esta trama, por su escritura sencilla, porque no necesita un montón de personajes o paisajes para sustentar su obra, porque hace de algo tan natural como las diferencias un intento de comprensión y unión y porque es original dentro de un mundo en el que, al parecer, ya está todo dicho. Yo creo que es altamente recomendable.

7 de diciembre de 2010

Pantano de sangre, Douglas Preston y Lincoln Child


La emoción que sentí cuando supe que se había publicado ya la última entrega de la trepidante vida de mi agente del FBI favorito quedó patente en el momento en que lo tuve en mis manos. Admito que me leí el libro entero, las 489 páginas, en menos de diez horas, pero si he tardado en publicar mis revelaciones, es porque necesitaba digerir toda la información que nos regalan Douglas Preston y Lincoln Child a la hora de afrontar un hecho ampliamente reclamado y esperado, el pasado de Pendergast y su mujer, Helen Pendergast.
Quienes hayan leído los anteriores tomos de la saga, especialmente el primero, se pincela que la mujer había muerto en un safari, una actividad de la que disfrutaban los dos, y nada más. Apenas se podía imaginar que, transcurridos los años, y en una fortuita visita, encontraría que la muerte no fue accidental, sino que formaba parte de una tremebunda conspiración que desembocó en el asesinato de Helen.
Pendergast tirará de los hilos para descubrir qué fue lo que pasó, y lo que encuentra junto lo que espera no es precisamente algo que le satisfaga. Hay alarmantes indicios de que Helen ha sido la única persona sobre la faz de la tierra que ha sido capaz de engañarle, ya que, en muchos aspectos de su vida, había trabajado al margen y ocultando sus pasos. Pendergast deberá sobreponerse a las contradictorias emociones que estos descubrimientos le inspiran y alcanzar su fin último, saber quién mató a Helen, por qué lo hizo y de dónde viene ese interés en apartarla de la escena.
La traición será el hilo conductor de este episodio de la vida de nuestro agente, viniendo de personas tan cercanas a él que ni siquiera puede llegar a pensar en que sea posible; sin embargo, contará con la ayuda impagable de D'Agosta y la Capitana Hayward.

2 de diciembre de 2010

La noche de los tiempos, Antonio Muñoz Molina


Últimamente no sé qué es lo que me ha dado por este autor fantástico, por cierto, y con las historias de amor colmadas de una dificultad que arrastran casi desde antes de comenzar.
Al recordar este libro, supe que la providencia librera me había guiado la mano y el sentimiento hasta él y que debía leerlo de nuevo para impregnarme de su agridulce devenir.
Si por algo me gusta, es además de por estas características, por el mapa que traza de lo convulso de la época, de las difíciles relaciones internacionales y del conflicto divisorio que le lleva a tomar una de las decisiones más drásticas de su vida: abandonar todo lo que tanto trabajo le había costado conseguir tras superar unas prohibiciones impuestas por hombres y superadas por el amor.
Este autor, que destaca por las bondades de su prosa y por lo necesario de cada párrafo o cada escena aunque el libro sea largo, nos da como muestra esta misma novela.
En un texto en el que la realidad y la ficción están presentes y combinan de una forma casi natural la historia con la imaginación pura del autor, es un canto hacia el desconocimiento y la recuperación de una memoria vetada por los vencedores y clamada por los vencidos; algo necesario para poder superar antiguas rencillas que permanecen aun en el tiempo en el que vivimos. Es un canto al amor que todo lo puede aun con la crueldad de la persecución del fanatismo irracional que pretende destruirle.
Creo que es un tema sobre el que se debería reflexionar. ¿Realmente compensa el misticismo deudor del fanatismo aun con el daño que puede llegar a causar? ¿realmente compensa la huida ante la perspectiva de una continuidad reclamada por las partes? Me gustaría que lo pensarais.