21 de septiembre de 2018

Al sur de la frontera, al oeste del Sol, Haruki Murakami


Reconozco que de vez en cuando me gusta dejarme llevar por todas las sensaciones que me procura la lectura del surrealismo desenfadado de mi querido Haruki Murakami, y por eso he decidido volver a encontrarme de frente con él con esta novela, que a mi parecer es una de las más introspectivas —con perdón de tantas otras— y que me envolvió desde primera hora, pese a que lo que me encontré, y como es habitual en su corpus bibliográfico, me trasladó a otro de sus libros.
Los prejuicios, las renuncias, los rechazos y el amor se hacen eco de nuevo en las palabras del japonés eterno candidato al Nobel de Literatura y se reflejan en esta novela en la que el alejamiento es el orden del día de Hajime.
Él es un hombre que fue hijo único rodeado de otros niños con hermanos, y en la novela se trata cómo este hecho le marca de forma trascendental en su vida hasta el punto de que cuando se encuentra con su única amiga de la infancia lo revive todo de una forma tan brutal que se ve impelido a retomar todo lo que dejó atrás en su adolescencia, cuando pasó a la universidad, planteándose incluso el abandonar el vidrio de felicidad que ha creado con el tiempo y la estabilidad familiar y laboral que logró con su matrimonio y su club de jazz. 
Volvemos a encontrarnos con los grandes tópicos usados por Murakami en toda su literatura: la indecisión, los famosos «¿y si...?» que a todos nos asaltan y el ansia por descubrir lo que pudo haber sido se ciernen sobre la vida de Hajime planeando sin control.
Vuelve a haber un triángulo amoroso, casi indispensable en sus novelas, y este hace que recordemos «Tokio Blues» —que traeré más pronto que tarde, confío—, y admito que quizá por eso este libro no me gustó tanto, porque los patrones que sigue mientras escribe parecen ser los mismos de cada una de sus novelas, y aun así dentro de este parecido hay diferencias, mínimas, pero si las buscamos están ahí. 
De todas maneras bien es cierto que sigue siendo un escritor a mi parecer fantástico, a pesar de que las novelas sean prácticamente gemelas. El estilo directo y claro y el lenguaje empleado hacen que sea una novela de fácil lectura que sigue consiguiendo, pese a todo, que te enganches, buscando saber más de la trama y de las vidas de los personajes.
Supongo que sin todos estos parecidos que consiguen que se difuminen todas las novelas como si se tratase de capítulos de una sola no sería Murakami quien escribiera.

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